ZAMORA (Zamora)
El nombre del miedo
2 Diciembre 2007 20:27
Una ambigua silueta se mueve entre las sombras que proyectan los elevados edificios, se desplaza lenta y sigilosamente por las intransitadas calles. La luz de la luna, que se filtra a través de las nubes, revela a este ser atroz envuelto en ropajes oscuros, cuyo aspecto asemeja a un ave de mal agüero, y entre los que asoman unas huesudas y gélidas manos. Su nombre es Jashin. Su tenebroso corazón no conoce la piedad. Dicen que es hijo del mismísimo Belcebú, y que incluso los demonios más viles lo temen.
La brisa de la noche mece sus largos cabellos níveos, tan ásperos como su voz, que parece surgir del averno. Entre los hundidos pómulos se abre un único y negro orificio acampanado por el que respira y que conduce a lo más hondo de su abyecta e irreverente esencia.
Mientras camina, la lengua bífida que asoma entre sus pálidos y cuarteados labios, rastrea el aire buscando un atisbo de vida humana de la que alimentarse. De pronto, el cuerpo desgarbado de Jashin se detiene, y sus brillantes ojos inyectados en sangre se fijan en un punto. Una sonrisa macabra cruza su cadavérico rostro.
La brisa de la noche mece sus largos cabellos níveos, tan ásperos como su voz, que parece surgir del averno. Entre los hundidos pómulos se abre un único y negro orificio acampanado por el que respira y que conduce a lo más hondo de su abyecta e irreverente esencia.
Mientras camina, la lengua bífida que asoma entre sus pálidos y cuarteados labios, rastrea el aire buscando un atisbo de vida humana de la que alimentarse. De pronto, el cuerpo desgarbado de Jashin se detiene, y sus brillantes ojos inyectados en sangre se fijan en un punto. Una sonrisa macabra cruza su cadavérico rostro.








Tags:


