SANTURTZI (Vizcaya/Bizkaia)
Pobre, Pobre...
3 Diciembre 2007 09:09
Es Don Isidro un señor de alta estatura. También destacan su gran barba y sus ojos azules claros, que pasan desapercibidos por los hondos surcos que los rodean. Su rostro, ya marcado por los años, deja ver a un hombre solitario, triste, nostálgico; ya que pocas veces ha esbozado una sonrisa.
Su aspecto es bastante desaliñado. En cuanto a su vestimenta hay poco que decir: chaqueta gris, pantalones grises, zapatos grises, gris, gris, gris... como todo lo que le rodea. Por otra parte, el canoso pelo ha empezado a dejar al descubierto la piel antes resguardada y las arrugas ya forman gran parte de su consumido cuerpo.
Este pobre hombre todos los días se sienta junto a la ventana de su vacío cuarto y allí sentado, espera. Espera que la sombría oscuridad se lo lleve, como otra sombra más, pues su familia no esta allí para cuidarlo. Se acuesta con el miedo a no volverse a despertar y a que nadie se dé cuenta; total, ¿Quién lo iba a echar de menos?
Le han dado a entender que tiene una nieta de parte de su hijo, con el que hace años que no se habla. Le gustaría verle la carita, leerle cuentos o abrazarla simplemente, pero no se atreve a acercarse, por el miedo a un segundo rechazo. También le gustaría que, de vez en cuando, la gente no saliese corriendo cuando coincidiera con él en el rellano.
Su aspecto es bastante desaliñado. En cuanto a su vestimenta hay poco que decir: chaqueta gris, pantalones grises, zapatos grises, gris, gris, gris... como todo lo que le rodea. Por otra parte, el canoso pelo ha empezado a dejar al descubierto la piel antes resguardada y las arrugas ya forman gran parte de su consumido cuerpo.
Este pobre hombre todos los días se sienta junto a la ventana de su vacío cuarto y allí sentado, espera. Espera que la sombría oscuridad se lo lleve, como otra sombra más, pues su familia no esta allí para cuidarlo. Se acuesta con el miedo a no volverse a despertar y a que nadie se dé cuenta; total, ¿Quién lo iba a echar de menos?
Le han dado a entender que tiene una nieta de parte de su hijo, con el que hace años que no se habla. Le gustaría verle la carita, leerle cuentos o abrazarla simplemente, pero no se atreve a acercarse, por el miedo a un segundo rechazo. También le gustaría que, de vez en cuando, la gente no saliese corriendo cuando coincidiera con él en el rellano.








Tags:


