LOGROÑO (La Rioja)
La menor de los seis hermanos
8 Enero 2008 21:22
Nacida en 1940, una mujer que ya no habla y tiene el rostro cansado, demasiado cansado para sonreír, sus canas contrastan con sus enormes ojos negros, su profunda y dulce mirada, llena de bondad y de recuerdos en su retina.
Lleva un vestido, chaqueta gris, y un abrigo largo gris. Sus manos desgastadas y temblorosas llenas de cariño acarician todavía mis cabellos. Su lento y pausado caminar refleja su débil estado de salud.
Mi vieja, mi abuela, la madre de mi madre, la mujer que tantos valores humanos posee y que ha difundido en la familia haciéndolos tema de conversación. Dicho de otra manera, educar en los valores es lo mismo que educar moralmente o simplemente "educar", porque son los valores los que enseñan al individuo a comportarse como hombre. Llegando a la conclusión de que los valores auténticos , asumidos libremente, nos permiten definir con claridad los objetivos de la vida, nos ayudan a aceptarnos tal y como somos y a estimarnos, al tiempo que nos hacen comprender a los demás y a estimarlos. Dan sentido a nuestra vida y facilitan la relación madura y equilibrada con el entorno, con las personas...
Como bien decía mi sabia, los valores nos ayudan a despejar los principales interrogantes de la existencia: quienes somos y que medios nos pueden conducir al logro de ese objetivo fundamentalmente al que todos aspiramos: la felicidad.
Lleva un vestido, chaqueta gris, y un abrigo largo gris. Sus manos desgastadas y temblorosas llenas de cariño acarician todavía mis cabellos. Su lento y pausado caminar refleja su débil estado de salud.
Mi vieja, mi abuela, la madre de mi madre, la mujer que tantos valores humanos posee y que ha difundido en la familia haciéndolos tema de conversación. Dicho de otra manera, educar en los valores es lo mismo que educar moralmente o simplemente "educar", porque son los valores los que enseñan al individuo a comportarse como hombre. Llegando a la conclusión de que los valores auténticos , asumidos libremente, nos permiten definir con claridad los objetivos de la vida, nos ayudan a aceptarnos tal y como somos y a estimarnos, al tiempo que nos hacen comprender a los demás y a estimarlos. Dan sentido a nuestra vida y facilitan la relación madura y equilibrada con el entorno, con las personas...
Como bien decía mi sabia, los valores nos ayudan a despejar los principales interrogantes de la existencia: quienes somos y que medios nos pueden conducir al logro de ese objetivo fundamentalmente al que todos aspiramos: la felicidad.
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