cabezas
IES AXULAR
SANTURTZI (Vizcaya/Bizkaia)

Segismundo en el siglo XVIII

3 Diciembre 2007 09:12
Corría el siglo XVIII y se notaba que la sociedad todavía no había llegado a su cumbre. En medio de esta debacle vivía yo un pobre aldeano con ganas de vivir inmerso en la pobreza sin importarme el dinero. Tenía 18 años y acababa de terminar de salir de la universidad que en aquellos tiempos estaba al alcance de muy pocos. No tuve otro remedio ya que debido a las tres epidemias continuas que ocurrieron mis padres enfermaron de gravedad y tuve que dedicarme exclusivamente al campo. Gracias a mi condición física pude hacerlo: media 1,90cm y era mas bien de condición delgada, mis ojos eran marrones y tenía una peca enorme en la mejilla derecha de mi cara, que si bien era bastante fea era el rasgo mas especial de mi cara. En cuanto a la ropa que solía llevar, no era nada del otro mundo ya que el presupuesto de mis padres no da va para mas y me tenía que conformar con lo que me daban que si bien era poco, lo cogía muy agradecido.

Como casi todos los niños pobres, en su infancia, tuve varios problemas sociales, ya que mi nombre no era de lo mas adecuado : Segismundo. Por eso, tenía que aguantar comentarios de todo tipo, pero si de algo me caractericé de pequeño era de ser mentalmente fuerte y de no hacer caso a nada ni nadie. Por ultimo, en aquellos tiempos a los niños no les quedaba mucho tiempo para jugar y para realizar sus aficiones pero yo intentaba sacar, como fuera, hueco para jugar al fútbol.
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Imanae, COLEGIO ASUNCION-VALLECAS | 12 Diciembre 2007 18:59
El fútbol es un deporte fantástico que he estado practicando desde que mi tío me prestó su máquina del tiempo y vi a los futuros italianos jugando a este deporte. La verdad es que es un juego bastante simple, sólo hay que meter la pelota en tu portería, ¿O en la portería contraria?... bueno, la verdad esque no me acuerdo demasiado bien de lo que hacían los futuros italianos; lo sí se que aquí en Italia ya existe un juego parecido, el "calcio florentino", un deporte que te hace crear el mayor número de tácticas posibles para conseguir meter el balón en la portería contraria (supongo que el fútbol del futuro sería igual).
Y hablando de la máquina del tiempo... os hablaré de mi tío. Es un hombre bajito , taciturno y estudioso de las ciencias, algo que hasta ahora le ha causado bastantes problemas. La última vez que lo ví, aproximádamente hace un año, fue cuando vino a casa para ayudarme en la tarea de cuidar a mis padres enfermos. Puedo asegurar que no he vivido más aventuras juntas que en ese preciado mes de mi vida.
Recuerdo la primera vez que me habló de su máquina. Me llevó hasta el cobertizo sin ninguna explicación al mismo tiempo que me decía: "Aún no la he acabado del todo..." y me repetía "... pero es perfecta. Reconozco que tu has sido mi fuente de inspiración". Recuerdo que entonces me palmeó la espalda mientras, corriendo una fina cortina blanca, destapó un brillante invento que más que una máquina, hubiera parecido casi un sillón articulado. Tenía una especie de gran asiento deforme alrededor del cual unos tubos de metal se encadenaban unos con otros, dejando al descubierto miles de pequeños botones de los que yo, ni siquiera con una remota idea, sabía su función. En su parte posterior, una inmensa hélice giratoria pendía de unos hilos trasparentes que se unían, como todos los tubos anteriores, al asiento.
Hoy día ya no me parece tan ridículo como entonces; pero en aquel momento aquel cromo de tuberías viejas abrillantadas, hilos y botones fue demasiado para mí. Recordaré siempre la sonrisa de triunfo de mi tio al llevarme a una de las heladerías "palazzo" del futuro no tan lejano de mis descendientes mientras yo me repetía que no podía ser cierto. Alomejor el que me pudieran como nombre Segismundo tienes su sentido, ¿Acaso querría Dios que estuviera psíquicamente preparado para el acontecimiento de la máquina del tiempo?
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Nagore, IES AXULAR | 17 Diciembre 2007 08:53
Bueno en realidad a lo que jugábamos en aquellos tiempos tan duros no se le podía comparar con el fútbol de hoy en día, ya que no tenia nada que ver. En aquellos tiempos, el fútbol era muy duro ya que se jugaba con lechugas y además descalzos debido a que no nos podíamos permitir el lujo de estropear los únicos zapatos que teníamos. Aunque en aquellos tiempos había mucha discriminación hacia las mujeres, estas eran muy importantes en nuestra vida, y como no, era fundamental tener novia. Si algo teníamos en común mi novia y yo era que teníamos un nombre muy extraño puesto que ella se llamaba Heladería Gutiérrez Pinzón. Por eso, soportábamos juntos las constantes risas de los compañeros.


Durante los siguientes años llegaron tiempos muy difíciles para mi debido a que mis padres murieron juntos, no pudieron hacer frente a la peste negra que invadió todo España. En consecuencia me quede totalmente solo y en la única persona que me base para salir de aquella crisis fue en Heladería que gracias a la ayuda de sus padres me acogieron en su casa. sabia que tenia que ponerme a trabajar para pasarles algo de dinero a los padres de Heladería y por eso me puse a trabajar en la fabrica de cromo que había en el pueblo.


El tiempo paso muy deprisa y las cosas fueron cambiando. La relación con Heladería se rompió, deje mi trabajo... Salí del pueblo en dirección a la ciudad en busca de un trabajo que mejorase mi situación económica y así poder buscar una casa donde vivir, ya que deje atrás un hogar y un trabajo. tuve suerte el primer día, porque gracias a un gran amigo de los que jugaban conmigo al fútbol cuando eramos críos me permitió ir a dormir a su casa hasta que encontrase trabajo. la casa en la que me acogió estaba situada en una gran plaza con una pequeña fuente en medio. esta gran plaza llamada tanto soledad como desierto por estar tan abandonada tenia muy pocos arboles.
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perikito, IES DE TUBALCAIN | 23 Enero 2008 16:26
pase los siguientes cinco años trabajando como un esclavo, como mi trabajo como agricultor no me daba para alimentar a mis padres, tuve que ponerme a trabajar en una vieja taberna trallendo y llevando grandes bidones de vino, fregando y limpiando.
mis padres murieron aquel invierno, lo cierto es que pase un teimpo de depresion, y no quiero que parezca cruel, pero fue un desahogo, ahora tenia tiempo para mi, dejaria de pasar noches en vela para atenderles, y aora dejaria de tener aquellos problemas económicos.
era joven, tenia tiempo y dinero, ¿que mas podria pedir?.

cuando me recuperé de la muerte de mis padres, conocí a una joven en la taberna, era como un angel...
era muuyyy palida, pero tenía un pelo rojo intenso que resataba a la legua. cuando cumplimos un mes de noviazgo me entere de que era prostituta,
no se decir muy bien por que, pero, no me sorprendió.

pasaron los años, nunca llegé a casarme, aunque si que tuve hijos, no los conozco, soy un sinverguenza...
ya mayor me hize de una secta, creia que encontraria el sentido de mi vida escuchando la invenciones de unos desgraciados.
su lema era: las gentes de provecho trabajan para dios, y las deshonrradas mueren bajo sus pies.
(y yo era deshonrrado)
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toni(CID), IES CID CAMPEADOR | 25 Enero 2008 11:01
El fútbol era mi mayor afición, siempre que terminaba de trabajar en el campo me marchaba con mi amigo Segisplaneta a jugar a fútbol. Él era el único que no se metía con mi nombre ya que el suyo era tres cuartos de lo mismo.
Este chico tenía la suerte de poder trabajar en un heladería, trabajo familiar que pasaba de generación en generación, como si de un objeto se tratase.
Segis, que así le llamaba yo en plan cariñoso era mi mejor amigo, pero nosotros también teníamos nuestro grupo de amigos como los demás niños normales, ya que por tener estos nombres éramos raros.
Uno de éstos trajo un día un cromo de fútbol y como a la mayoría nos encantaba, le preguntamos donde se lo había comprado y respondió que su padre se lo había traído de un quiosco que está al lado de la fuente, en la plaza del pueblo.
Al día siguiente todos los chavales tenían sus 40 o 50 cromos encima todo el día, se pasaban las tardes enteras jugando a los cromos como si fueran niños de ocho o nueve años, lo malo es, que éstos ya pasaban de los 13 años.
Yo y mis amigos nos pusimos a buscar un cromo que se nos había perdido de Diego armando Maradona que en aquél entonces jugaba en la liga española, cuando de repente uno de los chicos grito...¡¡¡Ah!!!.
Roberto que era el niño que había gritado se levantó y llevaba toda la mano ensangrentada, parecía que había cogido un rosal con la mano, pero no, solo le había mordido un animal que estaba en el hueco donde él había metido la mano.
Éstos al ver a Roberto con la mano sangrando fueron enseguida a acompañar a éste a su casa para que su madre lo curara, y en cuanto lo dejaron allí se volvieron a investigar que era lo que había en ese hueco.
Yo fui a mi casa a por una linterna, ya que la noche estaba cayendo y no había bastante luz para ver nada. Eché un vistazo con la linterna y unos ojos se iluminaron como si de un gato se tratara, la sorpresa se la llevaron cuando este animal salió de allí dando saltos, lo raro es que tenía alas.
Rápidamente uno de ellos se dio cuenta de que Roberto había confundido un picotazo con un mordisco, y lo que parecían los ojos de un gato eran en realidad los ojos de un gallo. Después de haber salido el gallo y con todos los demás distraídos mirando como se iba, cogí el cromo tan querido por todos y me lo quedé.
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Malovi, COLEGIO SAN JOSE | 2 Marzo 2008 17:33
Un día de primavera mientras estaba recogiendo las vacas del prado para irme a casa, oí como corría el agua por el reguero del borde del camino, en ese momento pensé que podía ir a la fuente a beber agua, ya que estaría muy fresca y después de toda una mañana bajo un sol de justicia me vendría bien refrescarme. Al acercarme pude comprobar como unas mariposas doradas revoloteaban sobre el manantial, nunca había visto nada igual, sus destellos eran impresionantes. Al agacharme a beber noté como el influjo de aquellas mariposas me hicieron sumergir mi cabeza bajo el agua, al sacarla noté como todo giraba a mi alrededor, quedé desvanecido sobre la hierba. Al recobra la consciencia me di cuenta que mis vacas no estaban pastando, mi prado se había convertido en un hermoso jardín rodeado de unas magníficas mansiones con piscinas. Ese agua me había transportado a un tiempo futuro, me encontraba en el siglo XXI, al comenzar a andar me encontré con un grupo de jóvenes que estaban jugando al fútbol, pero tenían un campo preparado para ello, con unas porterías en los extremos que no eran dos piedras, como lo que poníamos nosotros. Su balón era de cuero, no de telas y pieles viejas como los que me hacía mi madre. Les pregunté que significaban esos nombres y números que llevaban en la camiseta y me explicaron que eran los nombres de sus jugadores preferidos, como desconocía quienes eran,me enseñaron unas cartulinas a las que denominaban cromos donde reflejaba su una foto con la trayectoria profesional del jugador. Después de una larga conversación y pensar que era un bicho raro, me invitaron a tomar un helado en la heladería del parque, por cierto que estaba buenísimo. Aunque les intenté explicar lo ocurrido se reían pensando que estaba tomándoles pelo. Al llegar la noche volví a aquel parque y bebí nuevamente de la fuente, cuando miré a mi alrededor me di cuenta que estaba nuevamente en mi mundo, este sería mi secreto, cuando quisiera salir del mundo que me rodeaba, sabía que bebiendo de la fuente de la vida, podría vivir emociones nuevas. Quien sabe si algún día decidiría beber agua para quedarse en aquel mundo que un día conocí.
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