THOR,
IES AXULAR | 13 Diciembre 2007 22:22
Una mañana Andoni decidió madrugar más que de costumbre para quedar con su novia Amaia y de esa forma ir juntos al instituto. Él llego pronto al lugar donde habían quedado y por eso no se extraño de que ella aún no hubiera llegado.
cuando ya habían pasado unos quince minutos, Andoni todavía seguía esperando a que su novia apareciera, bajando por el estrecho camino que venía de la montaña donde ella vivía.Comenzaba a preocuparse. Ella nunca llegaba tarde, es más, era él mismo quien siempre se retrasaba.
Aun que seguramente Amaia se enfadaría mucho con él, decidió que ya no podía esperar más tiempo.Así que cogió su mochila, tiro la rosa que había comprado para ella y emprendió el largo camino que le llevaba al instituto.
como estaba acostumbrado a ir acompañado y aquella vez iba solo, empezó a darle vueltas a un tema que siempre le había preocupado muchísimo.La soledad. Tenía verdadero terror a estar completamente solo. Desde los cinco años no era capaz de dormir solo en casa, y a causa de esto, desde entonces nunca había estado sin compañía a la hora de dormir.Siempre tenía que sentir que alguien conocido estuviera a su lado cada vez que estaba en la cama.
Intentó no pensar en ello, y por eso sacó su MP3 de la mochila para escuchar algo de música y de esa manera poder distraerse. ´-"Mierda"-pensó.
Otra vez su reproductor de música desprendía el desagradable olor a fritanga.La noche anterior como muchas otras veces, se había dejado el MP3 encima de la mesa durante la cena.No podía escuchar música con ese olor. pero eso ya no importaba.Había llegado al instituto.
Cuando entró en el aula, vio un pequeño corrillo en una esquina de la clase. Se dirigió a esa esquina para ver de que se trataba y para su sorpresa allí estaba amaia con un par de tiques en la mano.-"Sorpresa"-Gritaron todos sus compañeros.
Después de las risas de sus amigos, estos le explicaron que a él y a Amaia les había tocado un viaje en barco con des tino a un lugar muy exótico en el sur de Norte América.Y que le habían dejado solo para después darle una gran sorpresa y tener algo de tiempo para organizar el viaje.
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iñigo,
IES AXULAR | 17 Diciembre 2007 08:58
Como otro día cualquiera Andoni se dirigía al instituto, repasaba por última vez sus apuntes, sabía que sería una semana difícil, ya que tenía muchos exámenes, pero sabía que tras esta dura semana, venía el fin de semana y tenía preparado un magnífico plan para su novia Amaia.
Uno tras otro pasaron los días de la semana, lunes, martes, miércoles, jueves ... los madrugones de Andoni se podían apreciar en su rostro, tenía unas grandes ojeras. Por fin llegó el viernes, Andoni terminó el examen de literatura y tan rápido como pudo salió del instituto para llamar a su novia. Tenía pensado pasar junto a ella el fin-de semana en "El Hechizo", unas tierras que heredaron sus padres, un lugar paradisíaco, con unas vistas espectaculares, rodeado de aguas cristalinas y diversos tipos de árboles, lo más curioso era la gran montaña que había en el medio de la isla, a la que cariñosamente, llamaban "Everest"; porque ninguno de la familia se había atrevido a escalarla devido a su impresionante grandeza.
Amaia aceptó encantada, Andoni se dirigió a casa, preparó algo de comida para los dos días; estaba listo para regoger a Amaia pero antes tenía que despedirse de sus padres.
Los dos jóvenes se encontraron en el pequeño puerto del pueblo, tras esperar media hora llegó el barco que les llevaría hasta "El Hechizo", el viaje fue maravilloso y a Amaia se le hizo muy corto, ya que era la primera vez que iba a aquellas tierras. Una vez en tierra, Amaia miró a su alrededor, la belleza del lugar hizo que quedara impresionada, la arena blanquecina, el agua de color azul profundo, la gigantesca montaña en medio de la isla... Sin duda alguna, era el lugar perfecto para una pareja de enamorados. Andoni condujo a Amaia hasta la cabaña, allí pasarían las noches. Aprovechando que eran las seis y media de la tarde y que el sol todavía calentaba, los dos jóvenes se propusieron darse un baño. El resto de la tarde tomaron el sol, pasearon por la isla, Andoni enseñó los lugares que más apreciaba de la isla...
Era hora de cenar mientras Amaia sacaba el lomo, la costilla, las chuletillas.... Andoni trataba de encender la barbacoa. Los dos jovenes cenaron hasta artarse, mañana comerían lo que les había sobrado ¡ Anda que nos les quedaban fritangas por hacer!
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Amaia,
IES AXULAR | 26 Diciembre 2007 13:27
El olor de las fritangas, se le penetraba por la nariz hasta llegar al cerebro... Caminaba despacio. Disfrutando de la situación.
Era una mañana soleada de domingo, y se dirigía a encontrarse con ella. Tenía muchas ganas de verla...puesto que las competiciones de baloncesto no se lo habían permitido desde hacía ya mucho tiempo.
Había madrugado mucho, y sus legañas aún seguían pegadas a sus ojos. Como un bebé se agarra a el pecho de su madre, con el fin de alimentarse, crecer, y así hacerse fuerte...
Había pasado la noche en el barco de su padre.
Le gustaba eso de hacerse el aventurero, o pensar que vivía en situaciones muy extremas.
Pero su aventura se acababa siempre ahí. En un barco lujoso, durmiendo con mantas calentitas, y sabiendo que a la mañana siguiente le esperaría un desayuno delicioso, recién hechito por su madre.
Pasó por la tienda de ``la Mari. Una regordeta vieja encantadora, que tenía un puesto de gominolas lleno de mercancía caducada. Los demás jubilados, se acercaban a comprar sus porquerías, y así emplearlas de alimento para las palomas.
Tenía ganas de verla...si, se moría por verla... Pero algo su interior se removía.. Como una montaña que se quiebra destruyendo así todo su ser.
Se imaginó sus labios, para tranquilizarse y comprender la razón de estar ahí. Pero estos solo le escupían frases de matrimonio y compromiso...
Cos el mismo fin, pensó en sus ojos.. Pero estos le miraron con ojos que parecían haber estado juntos una eternidad...
Como otras veces, fue suficiente para hacerle retroceder. Pasando por la tienda de “la Mari”,la inmensa calle, el puente, hasta llegar a su casa.
Y otra vez, coger el teléfono y llamarla. Llamarla y ponerle la misma excusa que siempre.
Ella colgó. Triste, una vez más no podría verle.¿ Por que tenia que tener tantas competiciones de el maldito baloncesto?
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