MsPurple,
COLEGIO SANTA LUISA DE MARILLAC | 26 Noviembre 2007 17:10
Cronológicamente, un año no es mucho tiempo, pero si nos paramos a pensar, para una persona puede suponer muchas cosas. Trescientos sesenta y cinco despertares, trescientos sesenta y cinco nuevos días para esculpir tu vida.
Ella quería negarse, pero los cambios eran evidentes frente al espejo. Las curvas de su cuerpo se hacían cada vez más latentes, y no podía ignorar los pequeños cambios que se iban produciendo en su cuerpo.
Aún así, se negaba. No era capaz de aceptar la idea de que todo cuanto siempre había conocido, la protección que le proporcionaba el cálido regazo de su madre y la evasión de sumergirse en un mundo paralelo a través de los juegos y la fantasía, iba a esfumarse para siempre.
Quizá la edad suponía un problema. Para otros quizá una solución, pero no para ella.
Y ya añora, sobre todas las cosas, la ilusión que solo la inocencia y la ingenuidad podían proporcionarle.
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azarot,
COLEGIO MADRES CONCEPCIONISTAS | 18 Diciembre 2007 21:51
Dos días... la cuenta atrás, el sueño de todo adolescente...
Ella sabía bien lo que suponía ser adulta, de verdad merecía la pena?, tantas cosas por descubrir aun como niña...
No lo pudo evitar, cuando estaba triste siempre miraba al cielo. Esa noche la paso mirando a la luna, haciendo un resumen de lo mejor y lo peor de su vida como inocente niña, pensando en lo que cambiaría... Apenas faltaban unos minutos para su cumpleaños, lo que la hizo sentir incomoda... Su corazón se baño de añoranza... Dos minutos para dejar de pensar como una niña, pensó... Un minuto, su ultimo pensamiento... adiós juventud, adiós niñez, adiós sueños...
Ya era la hora...
Miro al cielo mientras una lágrima resbalaba por su rostro. De pronto una estrella fugaz lo surcó, como respuesta a su agonía, su tristeza...
Entonces lo comprendió...
Su corazón jamas dejaría de latir como el de un niño.
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albertoisleño,
COLEGIO LA SALLE EL CARMEN | 28 Enero 2008 22:05
Su añoranza por el pasado era, cuanto menos, incomprensible por muchos.
Decidió el día antes de su cumpleaños hablar con su madre seriamente sobre la oleada de sentimientos nostálgicos que le invadían. Ella le decía:
-Hija, no debes preocuparte, es un paso por el que todos hemos transcurridos y debemos saber aceptarlo de la mejor manera posible, y poder ver lo positivo de convertirse en una persona adulta. La vida nunca para, continua siempre, con baches a veces, pero todos los hemos superado, si no, nunca hubiésemos llegado hasta donde estamos hoy.
Pero ella seguía sin querer ver lo que le decía su madre. A sí mismo, se apoyaba en amigos mayores que ella, pero seguía sin verle el lado positivo.
Llegado el día de su cumpleaños, se sentía bastante incómoda. Sus amigos querían animarla, pero ya no sabían como. Al llegar ala noche, la llamaron, diciendo que acudiese a un local de enfrente del parque donde vivía su amiga Marisa.
Estando ya allí, la sorprendieron sus amigos. Hubo un estallido de música y confeti instantáneo, en el cual casi se cae del asombro. Su mejor amiga, Marisa, le decía.
-Laura, no queremos que estés triste. Todos estamos aquí para apoyarte, y acompañarte a lo largo de tu vida y ayudarte en lo que sea necesario, y eso queremos hacer.
A Laura se le derramaron algunas lágrimas por sus ojos, y se abrazó fuertemente a su amiga. Nunca había sentido un abrazo de igual manera, era un abrazo de complicidad y comprensión absoluta, de completa confianza.
La noche transcurrió entre música y bebida, y Laura disfrutó todo lo que pudo de esa noche. Ella empezo a pensar: "Quizás la vida de adulta no sea tan terrible..."
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enchufe,
CES MAESTRO DON JOSE JURADO ESPADA | 31 Enero 2008 13:41
yo estaba un poco incomoda y sentir añoranza y sabia que mi cumpleaños iba a yegar pero lo tenia que acepta.
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Rocío Rozas,
IES PERDOURO | 14 Febrero 2008 11:21
Una mañana se levantó malhumorada, incómoda y triste, pues había estado toda la noche sin dormir. Le embargaban las preocupaciones y sentimientos encontrados. No sabía qué hacer, estaba cansada y se sentía muy sola. En su soledad, salió a dar un paseo por la playa, por cuya orilla le gustaba pasear, para poner en orden sus ideas. Cuando decidió volver a casa, tenía un mensaje en el contestador, era una felicitación de sus padres, pues era el día de su cumpleaños. Sin embargo, a ella le gustaba poco cumplir años y, por eso, sólo celebraba su santo. Nunca recordaba el día de su onomástica, que transcurría siempre como un día normal. Una vez escuchado el mensaje, sintió algo insólito, añoranza por sus seres queridos y decidió volver a casa y ser esa chica feliz, risueña y alegre de su niñez.
Al regresar a la casa de su infancia, no encontró ni a un solo miembro de su familia. Llamó a la puerta del vecino, que le informó, después de tantos años, que su familia no vivía allí y que se habían mudado a un pequeño pueblo próximo.
La chica los buscó desesperada, hasta que en el pueblo una buena mujer le dio la dirección. Cuando por fin, se encontraron, después de tantos años, se fundieron en un cariñoso abrazo.
Entraron a la que pasaría a ser su nueva casa. En aquel pueblo fue muy bien recibida por los vecinos y , pronto, encontró un muchacho, llamado Gonzalo; alegre, divertido y simpático que le cautivó.
Se hicieron grandes amigos; de esa amistad surgió un bonito romance y se convirtieron así, en una pareja de enamorados. Un día Gonzalo le pidió a la chica que se fueran a vivir juntos, ella sintió mucho dejar de nuevo a sus padres, pero aquel hombre era su media naranja. La pareja prometió visitarles a menudo.
Cuando llevaban varios años viviendo juntos se casaron y tuvieron un hijo al que llamaron Pedro.
Solamente le quedaba un único remordimiento, que durante muchos años su orgullo le había impedido visitar y mantener una relación filial en toda su plenitud. Pero ahora estaba feliz, ya que había vencido su orgullo y volvían a se una gran familia, a la cual le gustaba pasar el fin de semana como unidos.
Aquella chica de la infancia volvía a resurgir de sus cenizas. Por fin, se había encantado a sí misma y tenía el apoyo y cariño de todos los que siempre le habían querido.
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nuri_ estrella,
COLEGIO LA INMACULADA | 15 Febrero 2008 23:49
Se tenía que marchar, había elegido ese camino, por mucho que ahora se arrepintiese. No podía ni pensar, el mero echo de alejarse de su familia y de su gente, la aterraba, pero ya era demasiado tarde para echarse atrás...
Quedaban muy pocas horas para su cumpleaños, estaba encerrada en su habitación, llorando y llorando...no dejaba que nadie la consolara y la animase, ya que últimamente tenía un humor de perros y aquel que se la acercase huía inmediatamente, ella no quería ser así pero la salía instintivamente. Su madre hacía todo lo que podía, no iba a permitir que su hija se fuese de esa manera, así que no se lo pensó dos veces, y a pesar de la posible reacción de su hija entró en la habitación donde esta se encontraba, y se dispuso a entablar una conversación de madre a hija.
La chica miró a su madre, y en vez de ponerse a gritar, de rabia , se quedó en la misma posición que tenía y se puso a llorar. La madre la intentó consolar de mil maneras, pero no conseguía sacar una sonrisa de su cara.
Pasaron cinco minutos muy incómodos para las dos aunque la chica consiguió calmarse y recapacitar. Comenzaron a hablar de la situación y porfín pudo desahogarse un poco con su madre, esta no entendía el inmenso dolor de su hija pero intentó comprenderla lo mejor que pudo, y así lo hizo.
Tras varias horas hablando, aún, la madre no sabía como tratar la situación, era el futuro que su propia hija había elegido para ella, así que seguía sin entenderlo, hasta que de pronto pensó que lo mejor que se podría hacer en esa situación era llevar a su hija a un psicólogo.
Se lo comentó y a esta le pareció una idea espantosa,¡ porque tenía ella que contar su problemas personales a gente que ni conocía? se sentiría muy incómoda...
El día de su cumpleaños llegó, todo el mundo estaba muy feliz excepto ella; como es normal, todo el mundo la felicitaba y cada vez que lo hacían, más la melancolía volvía a ella, así que se percató de que ese problema no se solucionaría ni con el mejor psicólogo del mundo, si ella no ponía un poco de su parte.
Se sentó en un banco del parque y comenzó a observar a las personas que pasaban delante de ella, todas eran diferentes, todas tenían sus preocupaciones y todas alguna vez habían sufrido, pensó...como todas esas personas podían solucionar su problemas personales y ella no? Comprendió que no era la única que sentía eso y de repente un fuerza interior la invadió por dentro, llenando su vacio, ahora veía las cosas de otra manera...
Corrió rápidamente a casa y se lo contó a su madre, esta se quedó atónita no pensaba que su hija hubiera salido de eso tan fácilmente, pero así era...
Llegó el día de partir a la universidad, la esperaba una vida nueva llena de optimismo y muchas oportunidades.
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nuri_ estrella,
COLEGIO LA INMACULADA | 15 Febrero 2008 23:52
Se tenía que marchar, había elegido ese camino, por mucho que ahora se arrepintiese. No podía ni pensar, el mero echo de alejarse de su familia y de su gente, la aterraba, pero ya era demasiado tarde para echarse atrás...
Quedaban muy pocas horas para su cumpleaños, estaba encerrada en su habitación, llorando y llorando...no dejaba que nadie la consolara y la animase, ya que últimamente tenía un humor de perros y aquel que se la acercase huía inmediatamente, ella no quería ser así pero la salía instintivamente. Su madre hacía todo lo que podía, no iba a permitir que su hija se fuese de esa manera, así que no se lo pensó dos veces, y a pesar de la posible reacción de su hija entró en la habitación donde esta se encontraba, y se dispuso a entablar una conversación de madre a hija.
La chica miró a su madre, y en vez de ponerse a gritar, de rabia , se quedó en la misma posición que tenía y se puso a llorar. La madre la intentó consolar de mil maneras, pero no conseguía sacar una sonrisa de su cara.
Pasaron cinco minutos muy incómodos para las dos aunque la chica consiguió calmarse y recapacitar. Comenzaron a hablar de la situación y porfín pudo desahogarse un poco con su madre, esta no entendía el inmenso dolor de su hija pero intentó comprenderla lo mejor que pudo, y así lo hizo.
Tras varias horas hablando, aún, la madre no sabía como tratar la situación, era el futuro que su propia hija había elegido para ella, así que seguía sin entenderlo, hasta que de pronto pensó que lo mejor que se podría hacer en esa situación era llevar a su hija a un psicólogo.
Se lo comentó y a esta le pareció una idea espantosa,¡ porque tenía ella que contar su problemas personales a gente que ni conocía? se sentiría muy incómoda...
El día de su cumpleaños llegó, todo el mundo estaba muy feliz excepto ella; como es normal, todo el mundo la felicitaba y cada vez que lo hacían, más la melancolía y la añoranza volvían a ella, así que se percató de que ese problema no se solucionaría ni con el mejor psicólogo del mundo, si ella no ponía un poco de su parte.
Se sentó en un banco del parque y comenzó a observar a las personas que pasaban delante de ella, todas eran diferentes, todas tenían sus preocupaciones y todas alguna vez habían sufrido, pensó...como todas esas personas podían solucionar su problemas personales y ella no? Comprendió que no era la única que sentía eso y de repente un fuerza interior la invadió por dentro, llenando su vacio, ahora veía las cosas de otra manera...
Corrió rápidamente a casa y se lo contó a su madre, esta se quedó atónita no pensaba que su hija hubiera salido de eso tan fácilmente, pero así era...
Llegó el día de partir a la universidad, la esperaba una vida nueva llena de optimismo y muchas oportunidades.
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Mónica RG,
IES LAS FLORES | 21 Febrero 2008 10:06
...sino todo lo contrario. Jennifer, que así se llamaba la chica deseaba parar el tiempo y que no llegase su cumpleaños, se encontraba sumida en un profundo malestar y no sabía como afrontar la situación. Así que, para despejarse, salió a pasear dos horas antes de ir a su cita con el orientador escolar. Israel, que así se llamaba, había quedado con ella para informarle más detalladamente de todo lo relacionado con la universidad ya que en poco tiempo Jennifer tendría que enfrentarse a esto sola. Israel se había dado cuenta del miedo y la angustia que sentía Jennifer y, como este también era un muchacho joven, la trataba con más confianza y la animaba a afrontar esta nueva etapa de su vida con ilusión, pero por mucho que Israel le dijese, esta no cambiaba su forma de pensar e incluso se sentía a veces incómoda por el excesivo interés que Israel tenia en sus estudios.
De camino a su cita, Jennifer recibió la llamada de su amiga Mireia, se conocían desde pequeñas e iban a ir juntas a la universidad. Mireia afrontaba esta situación de una forma muy distinta, estaba ilusionada y encantada con la idea de independizarse y sentía que por fin iba a ser libre. Llamó a Jennifer para contarle que ya habían encontrado a las otras tres personas que iban a compartir piso con ellas, dos chicos y una chica y todos ellos iban a estudiar medicina.
Cuando Jennifer oyó esto, un profundo sentimiento de añoranza se adentró en su interior al volver a acordarse de las tardes que pasaba en casa charlando con su madre, que ahora por desgracia tendrían que sustituirse por discusiones con sus compañeros de piso, o al menos eso es lo que ella pensaba. . .
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Malovi,
COLEGIO SAN JOSE | 15 Marzo 2008 20:33
El día de su cumpleaños llegó, era un día especial, pero a la vez lleno de sensaciones extrañas en las que a la vez que sentía alegría por hacer un año más, tenía miedo por todo lo que ello suponía. Los adultos esperaban que el paso que esto suponía era de seguridad, de responsabilidad, las cosa las debía hacer pensando más en los demás que en ella misma. No podía hacer las cosas de forma impulsiva, debía meditar las decisiones que tenía que tomar , la niña debía quedar atrás y pasar a tomar decisiones como adulta. Este paso le asustaba, no quería ser Peter Pan, pero en el fondo lo deseaba con todas sus fuerza. Quería ir a la universidad para estudiar medicina, era el sueño desde su más tierna infancia, pero aquella mañana, no quería hablar de futuro, sólo quería cerrar los ojos y dormir, quizás quería soñar con aquellos años en los que las grandes decisiones las tomaban sus padres, donde las únicas preocupaciones eran los juguetes que quería pedir en la carta de los Reyes Magos, tenía gran añoranza de aquellos años de colegio donde en el patio jugaban a pillar, al esconderite inglés, cuando su madre la reñía para que se acabase el plato de pescado, o cuando la mandaba acostarse porque era tarde. Era una etapa que la hacía sentirse incómoda, no era aquella niña indefensa, pero no era la persona adulta que todos esperaban que fuese por cumplir dieciochos años, quizás dentro de unos meses recapacitaría y viese que ya había madurado lo suficiente para sentirse mayor, pero en estos momentos quería disfrutar de lo que tenía e ir haciéndose mayor cada día.
Cuando se levantó y se miró al espejo se vio igual que el día anterior, aquel rostro angelical que reflejaba el espejo era como el de días anteriores, eso le dio tranquilidad y seguridad para comenzar aquella etapa que comenzaba aquella mañana. Todos la hemos felicitado por su cumpleaños y esperamos que sea muy feliz, que no cambie porque queremos que siga siendo en su interior esa niña risueña, simpática y valiente que siempre ha sido.
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agueda,
COLEGIO AMOR DE DIOS | 8 Abril 2008 14:18
Hubo una vez una chica en un pueblo que no tenía independencia, tenía mucha tristeza y mucha pena, quiso entrar en la universidad de Oxford porque era demasiado tonta, la vida es así, y que tenía que estudiar más. Como no le gustaba estudiar se fué a trabajar de barrendera y entonces como no tenía dinero ni para depilarse se dejaba los pelos largos, no tenía ni un mechero para quemárselos, vendió su gato, su perro, su gallo, su calcetín, sus calzoncillos (aunque era una mujer), vendía hasta sus uñas, se las arrancaba de cuajo para venderlas para postizas...
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