ignacio,
COLEGIO CARDENAL LARRAONA | 4 Febrero 2008 11:15
Una noche Amanda se sentía muy sola y triste, así que decidió llamar a Marcos. Agarró el teléfono, habló con él y en diez minutos ya estaba en casa de Amanda. La abuela les sirvió la cena y al acabar fueron a ver la televisión. Cuando la abuela se durmió, Amanda le preguntó a Marcos si quería ir al desván. Marcos estaba intrigado, así que la siguió sin vacilar. Ya en el desván, Amanda, que no podía guardar más su secreto y quería contarlo desde hace tiempo, se lo reveló a Marcos. Éste no se lo creía aunque no se rió. Amanda sacó un viejo libro y le invitó a leer junto a ella para desmostrar lo que veía cuando leía los cuentos de su madre.
Comenzaron a leer y al principio no pasó nada, pero pasado un tiempo, los dos empezaron a ver cosas como por arte de magia ; parecía como si se hubiera establecido una unión entre sus mentes. Marcos estaba pálido y asustado, pero el hecho de que estuviera leyendo junto a Amanda le daba fuerzas para continuar leyendo. Lo que veian era el interior de una casita en la que se encontraban, rodeada por un gran bosque. Dentro no había nada y decidieron salir, tal y como el cuento decía. Caminaron entre los árboles admirando a naturaleza de aquel bello paraje. De vez en cuando unos ruidos extraños rompian la armonía del bosque durante unos segundos. A medida que mas andaban, los ruidos eran mas frecuentes y fuertes. Llegaron así a la entrada de una pequeña cueva oculta tras la maleza. Parecía como si hubiesen sido guiados hasta allí por una fuerza sobrenatural. Aquella cueva no ofrecía un buen aspecto, a su alrededor todo era oscuro y frío, y en el interior solo se veía una sombra amenazante. De repente comenzaron otra vez los ruidos, esta vez venían del interior. Marcos paró de leer para abrazarse a Amanda, tenía mucho miedo. Entraron en la cueva y en una fracción de segundo se vieron envueltos en aquella sombra que helaba la sangre. Tras pasar una gruta, se quedaron paralizados al ver lo que había delante de ellos... En ese momento la abuela entró de golpe en el desván y les mandó a la cama, sin que pudieran acabar la historia. Cada viernes Marcos visita a Amanda para intentar acabar de leer aquel cuento, pero nunca volvieron a encontrar el libro sin saber por qué.
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aitor_angulo_92,
COLEGIO CARDENAL LARRAONA | 4 Febrero 2008 11:15
Un día Amanda no puede dormir y sube al desván a leer una de las novelas de su madre. A Amanda, en ese momento, le entró la curiosidad de saber cómo puede ver detrás del baúl lo que estaba leyendo. Así que, ella, se dispuso a acercarse a la imagen mientras lee y, al llegar detrás del baúl, ve una rendija de luz por el cual salía la imagen de lo que leía y, entonces, cerró el libro y se puso a buscar la llave. Antes de hacer nada, Amanda se puso a pensar dónde se podría encontrar la llave y, recordó, que en una de las novelas de su madre decía que la llave secreta estaría en una casita atravesando el bosque del pueblo. Al saber dónde está la llave del baúl, Amanda salió sigilosamente de su casa para irse sola por el bosque en la misteriosa búsqueda de la llave del baúl.
Llega al bosque, todo parecía tranquilo y oscuro hasta que, de repente, unos lobos fueron a cazarla pero, al instante, aparecieron unas personas extrañas, una mujer y un hombre bastante rudos.
Cuando Amanda es salvada por estos, ella es llevada a una cueva para recuperar la conciencia. Nada más recuperarse, pregunta que quienes son y los rudos le responden que eran "ruderos del bosque", personas humanas que habitaban en los bosques. Al poco tiempo, Amanda se da cuenta que estos eran como los personajes de la última novela de su madre. Ella no sabía como llegar a la casita, o sea que preguntó a los ruderos por el camino más fácil. Estos contestaron que conocían a la dueña de la casita y que si quería ir por el camino más fácil debería ella ir con ellos por una cueva llamada "la de la muerte".
El miedo de Amanda era increíble y lo del nombre de la cueva le hacía palpitar su corazón y, al final de la cueva se encuentra con un monstruo de aspecto aterrador de garras gigantes y ella grita. Poco después, ve que ese monstruo era un hombre mutado genéticamente que no era capaz de tener expresión. Por esta razón, el monstruo pide a Amanda que le hiciera reír o ella y sus acompañantes morirían. Ella recordó que en una se las novelas de su madre, para hacer reír a los mutantes había que hacer muecas con la cara e imitar el graznido de los patos y así, ella se pueda salvar y salir con los ruderos de la cueva.
Al salir de la cueva, ella ve la casita pero estaba cerrada. La rudera tenía la llave, por suerte, de la casa y entran. Amanda casi se desmaya al e ntrar ya que la ama de la casa era su madre y, ésta le dio a su hija la llave del baúl, un beso y la llevó a dormir.
Ala mañana siguiente, Marcos entra en la casa de Amanda y la busca por todas partes hasta que sube al desván. Allí ve a Amanda muerta con una pluma con escritos y una llave en la mano. Marcos se acerca a la mesa, coge la llave y la mete en el baúl. Al abrirlo, ve una nota que dice "Amanda siempre te querré, hija mía" Agustina 1998". Al leer esto, Marcos ve la imagen de Amanda en brazos de su madre felices y juntas para siempre.
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aitor_angulo_92,
COLEGIO CARDENAL LARRAONA | 4 Febrero 2008 11:15
Un día Amanda no puede dormir y sube al desván a leer una de las novelas de su madre. A Amanda, en ese momento, le entró la curiosidad de saber cómo puede ver detrás del baúl lo que estaba leyendo. Así que, ella, se dispuso a acercarse a la imagen mientras lee y, al llegar detrás del baúl, ve una rendija de luz por el cual salía la imagen de lo que leía y, entonces, cerró el libro y se puso a buscar la llave. Antes de hacer nada, Amanda se puso a pensar dónde se podría encontrar la llave y, recordó, que en una de las novelas de su madre decía que la llave secreta estaría en una casita atravesando el bosque del pueblo. Al saber dónde está la llave del baúl, Amanda salió sigilosamente de su casa para irse sola por el bosque en la misteriosa búsqueda de la llave del baúl.
Llega al bosque, todo parecía tranquilo y oscuro hasta que, de repente, unos lobos fueron a cazarla pero, al instante, aparecieron unas personas extrañas, una mujer y un hombre bastante rudos.
Cuando Amanda es salvada por estos, ella es llevada a una cueva para recuperar la conciencia. Nada más recuperarse, pregunta que quienes son y los rudos le responden que eran "ruderos del bosque", personas humanas que habitaban en los bosques. Al poco tiempo, Amanda se da cuenta que estos eran como los personajes de la última novela de su madre. Ella no sabía como llegar a la casita, o sea que preguntó a los ruderos por el camino más fácil. Estos contestaron que conocían a la dueña de la casita y que si quería ir por el camino más fácil debería ella ir con ellos por una cueva llamada "la de la muerte".
El miedo de Amanda era increíble y lo del nombre de la cueva le hacía palpitar su corazón y, al final de la cueva se encuentra con un monstruo de aspecto aterrador de garras gigantes y ella grita. Poco después, ve que ese monstruo era un hombre mutado genéticamente que no era capaz de tener expresión. Por esta razón, el monstruo pide a Amanda que le hiciera reír o ella y sus acompañantes morirían. Ella recordó que en una se las novelas de su madre, para hacer reír a los mutantes había que hacer muecas con la cara e imitar el graznido de los patos y así, ella se pueda salvar y salir con los ruderos de la cueva.
Al salir de la cueva, ella ve la casita pero estaba cerrada. La rudera tenía la llave, por suerte, de la casa y entran. Amanda casi se desmaya al e ntrar ya que la ama de la casa era su madre y, ésta le dio a su hija la llave del baúl, un beso y la llevó a dormir.
Ala mañana siguiente, Marcos entra en la casa de Amanda y la busca por todas partes hasta que sube al desván. Allí ve a Amanda muerta con una pluma con escritos y una llave en la mano. Marcos se acerca a la mesa, coge la llave y la mete en el baúl. Al abrirlo, ve una nota que dice "Amanda siempre te querré, hija mía" Agustina 1998". Al leer esto, Marcos ve la imagen de Amanda en brazos de su madre felices y juntas para siempre.
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Gabriel M,
COLEGIO CARDENAL LARRAONA | 4 Febrero 2008 11:19
Ya era de noche , y su abuela estaba dormida , Amanda llevaba medie hora esperando en el recibidor de la casa , no oía ruido alguno , estaba nerviosa , y además tenia algo de frio debido a la poca ropa que llevaba encima , de repente alguien golpeó la puerta , Amanda se sobresalto , pero estaba contenta era él.
Abrió la puerta y hay estaba , con su sudadera y unos vaqueros , a Amanda la espera se le había hecho eterna , pero bueno hay estaba . Muy sigilosamente , para no despertar a la abuela , subieron al desván , entraron y ahí estaba un viejo baúl con una gran capa de polvo y en medio del suelo un libro de tapas muy estropeadas .
Se sentaron uno al lado del otro y comenzaron a leer , al principio no sucedió nada , pero , poco a poco sentían que se alejaban de la realidad y se adentraban en un mundo imaginario , al instante una luz cegadora apareció del baúl y todo lo que se estaba narrando en la novela comienza a ser ilustrado en la pared del desván.
La historia comienza a narrarse en una casita , rodeada de una huerta en la que esta trabajando un hombre , a lo lejos hay un bosque formado por grades arboles desde un comienzo. Al oír unos disparos que no provenían de muy lejos , el hombre deja lo que esta haciendo , entra en la casita , coge lo esencial , carga la escopeta y llama a su perro , rápidamente se adentra en el bosque en busca de la cueva que ya tenia habilitada debido a que el país en cualquier momento iba a entrar en guerra , cosa que había hecho hace poco mas de una semana.
Un ruido ensordecedor realizado por de la abuela hace que Amanda y Marcos vuelvan a la realidad y vean que se han pasado toda la noche leyendo el libro.
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