YeeBueno,
IES SAMUEL GILI I GAYA | 4 Diciembre 2007 12:00
Marta era una chica alta , castaña , no muy guapa. Eran compañeros desde el primer curso de la ESO y nunca se habían atrevido a hablarse.
Un día Marta se decidió a hablarle y lo único que se le ocurrió fue pedirle un bolígrafo, él se lo dejo. Después de clase ella se lo de volvió y entonces comenzaron a hablar. Desde entonces Raúl comenzó a confiar en ella. Cada vez pasaban más tiempo juntos, hasta tal punto qué Raúl quedó con los otros compañeros de clase solo porque ella iba. Era una fiesta que organizó un compañero de su clase en su mansión,a las afueras de la ciudad, su padre era el director de una importante empresa de tecnología.En la fiesta estaban todos los chicos y chicas de su clase,pero a pesar de eso, él lo que más quería era estar con ella. Raúl se estaba preocupando porque Marta no llegaba a la fiesta . Llegó una hora tarde. Raúl al verla fue corriendo a recibirla . La abrazo y sin querer le piso el zapato. Marta no le importó que Raúl le pisara porque lo que sintió cuando él la abrazó fue más fuerte que el pisotón. Ella lo quería , pero no se atrevía a decirle nada porque pensaba que a él le gustaba Lara , una chica de la clase.
Eran las tres y media de la noche y Raúl no aguantaba más ver a Marta con Marcos . La llamó y le dijo lo que sentía, ella respondió con un beso.
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xaviastur,
COLEGIO NAZARET | 23 Enero 2008 11:32
Era una fría mañana de invierno, Raúl seguía durmiendo a pierna suelta, ya que era el único día que podía dormir, el domingo. Se despertó por lo ruidos que hacía su madre en la cocina preparando el desayuno, unas deliciosas torititas con chocolate.
Nada mas levantarse se dirigió al baño para ducharse antes de desayunar, el problema fue que no se acordaba de que no tenían agua por las obras de los vecinos , y se tuvo que volver a vestir, se lavó la cara y bajo a desayunar.
Después de un espléndido desayuna se puso un chándal y se fue a dar una vuelta por el barrio.
Ya estaba por la cancha de baloncesto cuando le dieron sin querer con el balón los chavales que estaban jugando allí .Los chicos le pidieron amablemente que les devolviera el balón, su respuesta, sacar la navaja y rajarlo .Todos se quedaron sorprendidos ante esa reacción, Raúl ya estaba de vuelta a su casa.
De nuevo en su habitación, Raúl siempre se quedaba pensando durante horas lo desgraciada que era su vida, siempre creyó que no se merecía la vida que tenía, que merecía algo mejor. Siempre se llevó mal con sus padres adoptivos y su sueño en la vida era conocer a su verdaderos padres.
Ya en clase, siempre estaba muy atento a las explicaciones de los profesores, estudiaba mucho, ya que no tenia otra cosa que hacer en esas largas tardes que se quedaba en caa sin relacionarse con ninguno de esos chicos de su edad.
Se le hicieron eternas las horas, como si llevara media vida en clase, menos mal que ya habían acabado, era hora de seguir con su rutina diaria, llegar a casa comer y meterse en su habitación a dejar pasar las horas. De camino a casa, la callejuela que cruza la calle central con la de la pescadería, se encontró con los chavales del día anterior, los del balón. Los chicos pasara al lado de él y Raúl se les quedo cruzando, cuando ellos se dieron cuenta miraron todos para él, y lo único que se le ocurre al inconsciente de Raúl es insultarles y pegar un puñetazo al más pequeño. Nada mas tocarle saltaron todos a por él, Raúl era un chaval fuerte y alto pero no pudo con la superioridad numérica.
Raúl acabo con heridas en todo el cuerpo, consiguió llegar a casa como pudo y al entrar sus padres se interesaron por él, que le había pasado…
Raúl les ignoró y subió hacia su cuarto.
Ya echado en la cama, recapacitó, tenía que cambiar la forma de tratar a las personas ya que no tienen la culpa de su vida le parezca una mierda…
Al fin y al cabo, los chicos le hicieron un favor, le enseñaron a darse cuenta de la vida real.
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x_sara,
COLEGIO NAZARET | 30 Enero 2008 20:07
Otro lunes más, y como siempre Raúl tenía que comenzar de nuevo su rutina.
Primera hora de clase, matemáticas. Otra vez el mismo rollo de siempre, ecuaciones y ecuaciones, ¡el profesor nunca se cansa! En breves tendremos un examen, anunciaba a la clase, los alumnos no paraban de quejarse y entre ellos Raúl, que aunque fuese un niño tímido, descargaba toda su rabia hacia las ecuaciones. Se acercaba la hora del recreo y el timbre estaba a punto de sonar, todos ansiaban ese momento.
¡Ring! El sonido atronador del timbre, Rápidamente todos salieron disparados de la clase y Raúl entre ellos, como siempre ya sabía lo que le esperaba, un aburrido y desesperante cuarto de hora sin hacer nada, solo contemplar como los demás compañeros se divertían entre ellos…
Pero ese día era diferente, el desesperante recreo de Raúl dejaría de ser un infierno para él.
Una chica, rubia de ojos oscuros se acercó a él, Raúl nunca la había visto por el colegio, quizás porque no se iba fijando en la gente y el mero hecho de esconderse de los demás hacia que éstos le rechazasen y no se fijasen en él. Pero no era el caso, porque está chica no estudiaba en el colegio. Había llegado hace unos días a la ciudad y estaba un poco perdida en aquel enorme patio. Ella se dirigió a él con una enorme sonrisa de oreja a oreja y le preguntó donde podía encontrar al director, Raúl estaba nervioso era una de las pocas veces que una chica se dirigía a él y menos con una preciosa sonrisa en la cara. No paraba de tartamudear y al cabo de un rato le dijo que le acompañaría hasta el despacho del director.
Pasado el tiempo, a Sonia, la nueva chica le asignaron en la misma clase que Raúl. Al principio como era normal, estaba muy poco integrada y apenas se llevaba con Raúl, solo para pedirse el bolígrafo u otro material...
Un día en clase de historia, el profesor les dijo que tendrían que hacer un trabajo de dos sobre la edad media, Raúl y Sonia sin pensarlo dos veces se pusieron juntos.
Ahora, los recreos eran diferentes, algún día Sonia se acercaba a Raúl o él a ella, una chispa de amistad había nacido entre ellos.
Y como era normal, empezaron a quedar algún día para hacer el trabajo de historia, para ir al cine, vamos a lo que se llama una relación de amistad... Y cierto día Sonia le propuso ir a su casa para hacer el trabajo y merendar, Raúl todo decidido aceptó, era una oportunidad que nunca se le había planteado en la vida. Su casa era gigante, como una mansión o más grande aún... debía de ser una de las más caras de la ciudad ya que se encontraba en la parte céntrica. Al picar a la puerta Sonia le recibió con la misma sonrisa con la que le había visto el primer día, esa sonrisa que siempre estaba presente un su cara. Después de unas horas de duro trabajo, empezaron a hablar y a hablar, era impresionante como Raúl había desarrollado su capacidad de relacionarse o mejor dicho su capacidad para dirigirse y hablarle a Sonia. Desde esa tarde inolvidable comprendió lo importante que es la amistad para la vida y más gracias a Sonia que se podría decir que había sido su primer amiga, su primera, pero no única.
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-[ Lau.Ura ]-,
COL·LEGI SALESIA SANT DOMENEC SAVIO | 10 Febrero 2008 17:28
Sus compañeros habían dejado de intentar mantener conversación con él. Y pese que nunca había explicado a nadie porque se alejaba de ellos , a Raúl le dolía más que nada estar tan solo. Cambiaría cualquier mansión o fortuna por tener una vida normal.
-El próximo martes vendrán a darnos una charla sobre el SIDA.- Había dicho la profesora la semana anterior.
SIDA , la razón de todos sus problemas. ¿ Ívan a explicarle a él que demonio era esa enfermendad?
Raúl está hoy mas frio que nunca. Nervioso , no deja de dar golpecitos con el zapato en el suelo. Ha pedido salir de clase en dos ocasiones pero la profesora se niega , ajena a todo lo que piensa y siente Raúl en este momento.
-Sacad todos un bolígrafo y apuntad todo lo nos expliquen.
Terminada ya la charla Raúl se esfuerza al máximo por contener la rabia que siente. Sus compañeros hacen comentarios y él no puede siquiera tragar saliva.
Pero hay alguien en la clase que también esta mas callada de lo habitual.
El hermano de Patricia es también portador de esta cruel enfermendad y ella al igual que Raúl está muy afectada.
Raúl no pierde detalle y en cuanto puede se acerca para preguntar qué le ocurre.
-No tienes ni idea de lo que se siente.- Dice Patricia entre lágrimas.
-En realidad si...
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ane_b93,
IES LANDABERRI | 13 Febrero 2008 18:41
EL CAMBIO DE RAÚL
Había una vez un chico muy introvertido llamado Raúl. Aunque ahora vivía en un pueblo bastante grande con sus padres adoptivos, antes había vivido con su madre que tenía una enfermedad mental. A causa de esto, Raúl había vivido una infancia infeliz en la que había sido maltratado, no sólo física, sino también psicológicamente. Por ello, Raúl era un chico con muchos problemas para relacionarse, y además, creía que tenía una enfermedad contagiosa. Sus padres adoptivos le querían mucho, y aunque le hacían muchos regalos y vivieran en una mansión, no conseguían que desapareciera la tristeza que siempre se reflejaba en su rostro. Además, lo solían llevar a médicos y psicólogos para poder ayudarlo.
En clase, siempre solía estar solo. No tenía a nadie con quien hacer los trabajos porque se sentaba solo. Cuando una persona intentaba acercarse a él, siempre se marchaba o se escondía. Al comienzo del siguiente curso, llegó un nuevo compañero a clase. Se llamaba Diego y era un chico de su misma edad; lo único especial era que tenía el síndrome de Down. Éste también se sentaba solo, pero estaban bastante cerca uno del otro. Al principio, no se dirigían la palabra ni se miraban, pero al cabo del tiempo, empezaron a relacionarse porque Raúl veía que su nuevo amigo también tenía una enfermedad, que no era el único enfermo de clase. Además, se dieron cuenta de que los dos compartían la misma pasión: el dibujo. Les solía gustar dibujar con el lápiz, aunque al terminarlo, siempre solían repasarlo con el bolígrafo.
Como mucha gente se acercaba a Diego, no sólo porque era nuevo, sino porque tenía una enfermedad y había que ayudarle en muchas cosas, como por ejemplo, cuando tenía que atarse los cordones del zapato, cosa que le costaba mucho, poco a poco y entre todos le fueron enseñando a hacer muchas cosas. De esa forma, Raúl empezó también a relacionarse con sus compañeros de clase. Éstos se dieron cuenta de que Raúl no era un niño raro, sino que era una persona que necesitaba ayuda porque vivía demasiado triste. Además, se pudieron ganar su confianza y consiguieron que contara muchas cosas de su vida. También, junto a los médicos y psicólogos, ayudaron a Raúl a que dejara de pensar en su infancia y a que se olvidara de que tenía una enfermedad contagiosa.
Así pues, los compañeros de clase consiguieron que en el rostro de Raúl se pudiera reflejar cierta felicidad y además, pudo llevar una vida mejor. Aprendió a valorar todo lo bueno que tenía a su alrededor; sobre todo, el cariño de sus padres adoptivos.
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Malovi,
COLEGIO SAN JOSE | 28 Febrero 2008 19:42
Raúl había pasado en su infancia por varias familias, y un tiempo en una casa de acogida, todo ello le habían ido forjando un carácter muy introvertido, tenía miedo a que le hiriesen más sus sentimientos, no podía abrir su corazón a nadie por miedo a que tarde o temprano su nueva familia le abandonase. Marta y Juan, como así se llamaban sus padres actuales,no sabían como hacerle ver que ellos lo único que deseaban es darle cariño y hacerle sentir que juntos podían formar una familia como las de los demás compañeros de colegio. Su casa no era una mansión como las de las películas, pero un adosado a las afueras de la ciudad con acceso a una piscina y canchas de tenis comunitarias. Le habían decorado el cuarto con tonos muy alegres y tenía su propio ordenador, su MP4, su DS, ... su armario estaba repleto de ropa de las mejores marcas del mercado. Ante la pasividad de Raúl, sus padres decidieron concertar una cita con una prestigiosa psicóloga para pedir ayuda. Fueron los tres a la consulta y les pidió que rellenasen un formulario con el bolígrafo donde reflejasen sus miedos y sus deseos, tras varias sesiones pudo hacerles comprender que con amor y paciencia todos llegarían a conocerse y ver que si todos lo deseaban podían formar esa familia que todos añoraban. Estas sesiones les ayudaron a participar en las actividades tanto de los padres, como las de Raúl.
En el colegio tanto los compañeros como los profesores han notado como su carácter se ha ido transformando y aquel joven huidizo y reservado, se ha ido convirtiendo en un joven más sociable y participativo. Sus ojos ya no reflejan dolor y tristeza, ahora brillan y rebosan de luz que demuestran que por fin es feliz. Sus padres para hacerle sentir un miembro más de la comunidad le han organizado una fiesta, para ellos es como su presentación a la familia y amigos, donde no faltó comida, bebida, regalos y algo de música. Una compañera de clase que deseaba desde el día que le conoció acercarse a él le pidió bailar una balada, y sin querer le pisó el zapato, esta pensaba que Raúl se iba a enfadar y sin embargo se echó a reír. Esto era un signo de su alegría y felicidad.
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