GRANOLLERS (Barcelona)
Davy Jones
14 Diciembre 2007 11:17
Vivió entre los siglos XV y XVI. Era el capitán del Holandés Errante. Tiempo atrás fue un gran capitán y un buen hombre. Gobernaba con justicia su tan preciado navío; se llevaba muy bien con su tripulación. A pesar de ser pirata, tenía sentido del juego limpio. Jones era alto, corpulento, musculoso, atractivo y con voz agradable. Siempre llevaba un bonito sombrero. Su cuerpo tenía unas cuantas cicatrices, demostrando las numerosas veces que se había visto involucrado en combates, aunque no siempre consiguió vencer a sus víctimas.
Un día conoció a una hermosa mujer y se enamoró de ella instantáneamente. Aquella mujer era Calipso, nada más ni nada menos que la diosa del mar. Calipso le encomendó la tarea de llevar las almas que perecían en la mar hacia el otro mundo. Sólo podía desembarcar una vez cada diez años. Ese día podía llegar a puerto y verse con aquella que le amara. Jones hizo lo que Calipso le mandó hacer durante diez años. Pero cuando desembarcó, Calipso había desaparecido...
Entonces Davy Jones dejó de cumplir con su tarea. Se sentía furioso, lleno de ira y sin pizca de compasión por aquella que creía que le amaba. Tenía una caja de música que le hacía recordar su antiguo amor por ella, incluso a veces se le escapaba alguna lágrima. Pero al acordarse otra vez de lo que le hizo, sentía un odio muy intenso hacia ella. Fue entonces cuando él, su tripulación y su barco quedaron malditos por la diosa del mar por no haber seguido cumpliendo con su trabajo. La maldición consistió en que no estarían ni vivos ni muertos y en que tendrían rasgos de los animales acuáticos. Jones se había medio convertido en un pulpo: de su barba salían numerosos tentáculos, en una mano tenía más tentáculos y en la otra una pinza (como los cangrejos). Una de sus piernas era también una pinza. D
Un día conoció a una hermosa mujer y se enamoró de ella instantáneamente. Aquella mujer era Calipso, nada más ni nada menos que la diosa del mar. Calipso le encomendó la tarea de llevar las almas que perecían en la mar hacia el otro mundo. Sólo podía desembarcar una vez cada diez años. Ese día podía llegar a puerto y verse con aquella que le amara. Jones hizo lo que Calipso le mandó hacer durante diez años. Pero cuando desembarcó, Calipso había desaparecido...
Entonces Davy Jones dejó de cumplir con su tarea. Se sentía furioso, lleno de ira y sin pizca de compasión por aquella que creía que le amaba. Tenía una caja de música que le hacía recordar su antiguo amor por ella, incluso a veces se le escapaba alguna lágrima. Pero al acordarse otra vez de lo que le hizo, sentía un odio muy intenso hacia ella. Fue entonces cuando él, su tripulación y su barco quedaron malditos por la diosa del mar por no haber seguido cumpliendo con su trabajo. La maldición consistió en que no estarían ni vivos ni muertos y en que tendrían rasgos de los animales acuáticos. Jones se había medio convertido en un pulpo: de su barba salían numerosos tentáculos, en una mano tenía más tentáculos y en la otra una pinza (como los cangrejos). Una de sus piernas era también una pinza. D








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