Arkarian_x,
IESO CANAL DE CASTILLA | 20 Diciembre 2007 18:38
Pocos sospechaban de su pasado, y menos aún se atrevían a opinar sobre él, todos estaban condicionados por el halo de misterio que le rodeaba.
Caminaba como una sombra por las calles en la oscura noche de Exmouth, Australia. Nadie lo veía, aparentemente todos dormían ya en sus casas.
Se dirigía apresurado a alguna parte cuando empezó a sentirse perseguido. Odiaba esa absurda sensación, cada vez que lo sentía tan solo se infundaba en percepciones falsas. Se dió cuenta de que podía ser, hacía semanas que la gente lo relacionaba con el asesinato de uno de los ciudadanos de Exmouth, todos sospechaban tanto de su mirada serena y su sangre fría, como de sus excasas parlabras. No era su primer asesinato, tampoco sería el último, pero quizá el más difícil de tapar. No lo hacía por gusto, más bien sentía indiferencia cuando bajo sus manos se encontraba un cuerpo inerte, era por obligación. Era algo parecido a un asesino a sueldo, heredó el puesto de su padre cuando a éste lo asesinaron por un ajuste de cuentas.
-Hago esto para excusar la debilidad de mi padre. - Se había dicho siempre, pero aún había más, había sido dotado con una especia de don. El don de la indiferencia. A parte de todo ésto, era frío como el hielo...
Mientras caminaba, las imágenes empezaron a rondar por su cabeza, era la primera vez que uno de sus asesinatos volvía a pasarle por la mente.
Le habían encargado matarlo por algún tipo de deuda, pero no quiso interesarse más. Nunca lo hacía.
Recordó cómo el hombre intentaba huir, como se aferraba a la puerta cuando le aprisionó, y como gritaba cuando sus manos oprimían su cuello... Todo se volvió confuso y pasó a verse a sí mismo con las manos posadas en el cadáver, llenas de un líquido escarlata. Entonces no había sentido nada, pero ahora sí lo hacía... ¿Estaba empezando a arrepentirse...?
Valoración
Original (0)
Profundo (0)
Como la vida misma (0)
Mola (0)
Divertido (0)
drizzle7,
COL·LEGI PARE MANYANET | 7 Febrero 2008 22:06
Hay historias y rumores, pocas o quizás ninguna deban creerse, pero ésta es la historia más cierta que explica el porqué de la visita de tal persona fantasmal cada noche a Exmouth.
Cada noche, los habitantes de la pequeña localidad de Exmouth podían contemplar aquella sombra llena de misterio desde los balcones de sus casas, en la cima del monte Skar, donde un inquietante muchacho pasaba horas y horas sentado recapacitando. Su figura esbelta sobresalía con el suelo liso de aquel monte, donde no crecían árboles ni flores, sino hierbajos que en seguida morían. Todo el mundo tenía miedo de aquella sombra temerosa. Sólo una muchacha del poblado osaba mirarlo fijamente a los ojos y contemplarlo desde su ventana a la luz de una pálida Luna. Se trataba de Iris, una joven curiosa, huérfana y espabilada aunque bastante tímida que buscaba respuestas a todo tipo de pregunta que se formulaba.
Un día cualquiera, al atardecer, Iris se dirigió al monte Skar, vencida por su curiosidad y sus ganas de conocer al misterioso chico del monte. Las malas lenguas cuentan que al salir la Luna llena que correspondía a aquella noche, el joven hombre la mató despiadadamente con rabia y sin piedad. Sin embargo, eso no fue lo que realmente ocurrió.
Iris permaneció sentada el la loma del monte toda la tarde hasta que anocheció por completo y finalmente el muchacho apareció. Al verla, el joven se sobresaltó, pero pareció contemplarse un destello de alegría en su mirada. Pasaron toda la noche en vela, riendo por bobadas como cualquier otro joven y charlando un poco sobre sus extrañas y solitarias vidas. No les hizo falta hablar demasiado para saber que estaban hechos el uno para el otro.
Al amanecer, Dave (por fin Iris había descubierto su nombre) invitó a Iris a su cabaña situada detrás del monte Skar. Iris titubeó, dudosa, pero finalmente, aceptó la invitación. Desde aquel día surgió una gran amistad. Los habitantes de Exmouth apenas veían a Iris por las calles del poblado, ya que pasaba gran mayoría de su tiempo compartiendo buenos momentos junto Dave. Los días pasaban, y la relación entre los dos adolescentes se fortalecía. Así fue hasta que un día, se dieron cuenta de que no podían esconder más lo que realmente sentían el uno por el otro.
La joven y feliz pareja vivía en la cabaña, sonriente y unida. Se dice que tan grande y apasionado fue su amor, que volvieron a crecer pequeñas flores en el monte muerto, llamado también monte Skar. Un día, decidieron salir de aquel triste y solitario lugar para descubrir el mundo.
Pero Iris no era amada sólo por Dave, también tenía un pretendiente en el poblado del que ni siquiera se había percatado: Rost. Él era cruel y era capaz de hacer cualquier cosa… Hasta el punto de llegar a cometer un asesinato.
Una tarde en la que Iris se dirigía al poblado, Rost la secuestró. Era malvado, estaba obsesionado con ella, y se rumoreaba que tenía algún problema psicológico. Rost le dio a escoger dos oportunidades. O su vida, o la de Dave. Iris, desesperada, prefirió morir ella antes que su amado, haciendo así, que Rost se enfureciera más y le gritase que si no estaba con él, con nadie iba a estar.
Jamás nadie supo con certeza que fue Rost quien mató la preciosa muchacha pero Dave sufrió su muerte más que nadie. Aquel día de su muerte, el joven misterioso plantó un olivo en signo de paz en el monte Skar, en honor a su querida Iris.
Desde entonces, cada noche, se puede observar una sombra misteriosa e inquietante a la luz de la Luna , sentada bajo un olivo en el monte muerto, llorando desesperadamente y desgarrando el silencio del poblado de Exmouth, maldito, por le fantasma de Dave, la figura misteriosa.
Valoración
Original (0)
Profundo (0)
Como la vida misma (0)
Mola (0)
Divertido (0)