_snd_parquesol_,
COLEGIO AVE MARIA | 29 Febrero 2008 09:41
Aquello podía significar el final de su carrera, aquella que tanto trabajo la había conseguido lograr.
Pero decidió que eso no acabaría así. Entrevistaría al presidente, fuese como fuese, aquella entrevista era suya, había peleado tanto... No iba a dejar que se escapara así su oportunidad. Ni en broma se rendiría tan fácilmente. Se enfundó sus zapatos de tacón y con paso decidido se fue hacia su casa. Allí prepararía su mejor entrevista, se la haría al presidente y, con un poco de suerte, ganaría algún premio.
Lo primero que hizo al llegar a su casa, fue enviarle un email al presidente pididendo perdón por no haber acudido a la entrevista y rogándole que le concediese otra, con la promesa de ser una entrevista sorprendente, fresca y cercana a los ciudadanos. Se puso manos a la obra. Era la mejor de su trabajo, al presidente le encantaría. "Bip, bip" sonó su ordenador. Era un email de la Casa Blanca. Habían aceptado. La entrevista sería mañana a primera hora, pero sería la última: si no hacía aquella entrevista todo se echaría a perder. Se fue a dormir, tenía que estar fresca.
Aquella falda tal vez era muy corta para entrevistar al presidente... Ya no había tiempo de remediarlo, el presidente la había mandado pasar. "Míriam, pasa. Llevo mucho tiempo esperando este momento, y no precisamente por la entrevista", dijo el presidente y, tras esto, cerró la puerta...
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Errante,
IES LA LLAUNA | 2 Marzo 2008 18:51
Llegando a la parte más alejada del centro de la gran ciudad, Míriam se paró frente al escaparate de una humilde tienda de repostería, en la cual, una dependienta ajetreada le devolvía el cambio a una señora que parecía tener prisa. Se vio reflejada en el escaparate del establecimiento y, de repente, sintió un profundo odio hacia su superior, hacia su empleo e incluso hacia el mismísimo presidente de los Estados Unidos. Ella, que se había esforzado tanto por conseguir un mísero empleo para poder obtener un sustento y así alimentar a su hija (ya que su marido la había dejado sola, y sin motivo aparente) ahora, en cuestión de minutos lo había perdido todo. ¡Qué injusto le parecía todo aquello! Pasados unos segundos se cayó en la cuenta de que había empezado a andar tan decidida que un conductor casi la atropella al cruzar por un paso de peatones.
Al llegar a casa dejó sus zapatos en la entrada y, con semblante relajado, comenzó a teclear en su ordenador las primeras palabras de lo que iba a ser un libro autobiográfico y de crítica hacia una sociedad que valora más el dinero y los bienes materiales de una persona, que la propia identidad de dicho sujeto. Míriam no se había rendido. No, ni mucho menos. Se había caído, sí, pero su madre siempre le decía
-Míriam, ¿Por qué nos caemos?- y ella nunca se acordaba de la respuesta -Para aprender a levantarnos-.
Ahora se acordaba. Por fin lo había comprendido. Había caído una vez, y caería muchas más, pero lo que en verdad la definiría sería cómo se levantaría. Porque lo realmente admirable de las personas es cómo afrontamos cada uno nuestro futuro y cómo hacemos frente a la adversidad.
Al final del día había escrito ya más de veinte páginas, y escribiría muchas más.
Poco después su libro fue editado y publicado y posteriormente proclamado como premio Nobel de literatura. El presidente en persona fue a felicitarla y le expresó su gran satisfacción por tener a una de las menes más privilegiadas del momento. Pero cuando él hubo recitado su discurso frente a los medios de publicidad, ella añadió una frase, tal vez la más importante de todas:
-No se trata solamente de ser inteligente y famoso. Lo que de verdad me ha dado este premio han sido la experiencia, el amor y la convicción de que uno puede superar todas las barreras que se le pongan por delante con esfuerzo y dedicación.
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monterucos,
COLEGIO AVE MARIA | 7 Marzo 2008 09:11
Estaba en la calle sin trabajo, sin dinero, sin la entrevista de su vida por no tener las preguntas necesarias.
Se fue en busca de trabajo a un periódico, pero la llamaron de The New York Times porque el presidente decía que solo se iba a entrevistar con Míriam y solo con ella. Ella se aprovechó del hecho y pidió un aumento de sueldo que la directora aceptó. Al instante, Míriam corrió hacia el edificio central del periódico y entrevistó al presidente de los Estados Unidos de America.
La entrevista duró seis horas, pero luego fue despedida del periódico y tuvo que irse a fue a vivir con sus padres al campo por no tener trabajo. Además, les robaron todos los animales e hirieron a su padre. Descubrieron que Míriam era gafe y la echaron de casa. Murió de frío.
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Tiza,
COLEGIO AVE MARIA | 8 Marzo 2008 12:53
Las grandes y concurridas avenidas de la capital neoyorquina parecen mucho más grandes y solitarias y, por supuesto, menos atractivas, si una no anda con varios billetes en el bolsillo, zapatos de tacón, bolso de marca (aunque sea falso) y un trabajo que la sitúe entre las personas de élite de la sociedad. Miriam sólo había perdido su trabajo, pero no tardaría en perder todo lo demás... “¿Todo?”, Miriam se detuvo en seco. Miró su reloj de pulsera: “Son las tres de la mañana, las cinco en punto en Argentina”. Sonrió para sí mientras sacaba su móvil del bolso. Con un poco de suerte, la oficina correría con el gasto. Tarareando una cancioncilla, esperó a que una voz desde el otro lado del Mar Caribe respondiese. “¿Estarías dispuesto a llevar a cabo una misión de alto riesgo para mí?”. “¡Miriam, amiga mía!”, su interlocutor parecía sorprendido, “Cuánto tiempo sin tener noticias tuyas...”. Miriam interpretó sus palabras como si de una afirmación se tratase: “Coge el primer vuelo de Buenos Aires a Nueva York”, respiró hondo, “vamos a raptar al Presidente...”. La periodista alcanzó a oír una risa malévola. “Miriam, ya no soy lo que era antes, lo sabes, mis colegas...”, hizo una pausa, “¿Cuánto tiempo tenemos?”. Ahora era Miriam la que sonreía, orgullosa de su poder de convicción: “Siete horas. Ni un segundo más. ¿Te ves capaz de hacerlo?”. No esperó respuesta, la conocía de antemano. A fin de cuentas, ella también había pertenecido a las Fuerzas Armadas. “No voy a perder mi entrevista con el Presidente”, pensó con entusiasmo. Rápidamente se retractó: “El Presidente no va a perder su entrevista conmigo...”. Sin rumbo fijo, siguió andando bajo la lluvia.
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-samu-,
COLEGIO NUESTRA SRA DE LA CONSOLACION | 18 Marzo 2008 19:53
...pero, tras haber dado unos cuantos pasos, recordó que debía recoger antes sus pertenencias. Algo mojada, comenzó a subir los escalones. Su húmeda piel rozaba, emitiendo así sonidos que aumentaban esa sensación de humillación.
Parecía que todos los ojos existentes se dirigieran hacia ella, los escalones le parecían más altos que nunca y por primera vez, podía experimentar que el encontrarse sobre aquellos tacones tan altos no le provocaba nada más que agonía, además, tenía todo el maquillaje mezclado, el rimel cubría la mitad de su cara.
De pronto oyó una voz lejana que reclamaba su atención, se giró y encontró al que antes era su superior, iba a chillarle cuando, sorprendida escucho aquellas palabras que volverian a cambiar el rumbo de su vida, las ondas que en milésimas de segundo habían pasado de la boca de su jefe, llegando a sus oídos, le hicieron reconstruir su estructura facial; volvía al trabajo.
Corrió hacia el lavabo más cercano para labarse la cara y despejarse y al salir, un poco más decente, se dirigió de nuevo al despacho que volvía volvía a ser, de nuevo, su santuario.
Abrió las ventanas y lanzó un gran grito, volvía al trabajo y como nunca, con una gran futuro por delante.
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sara,
COLEGIO AVE MARIA | 4 Abril 2008 09:51
Paró delante de una tienda donde tenían encendida la radio y entró para escuchar mejor.
-Según una fuente confidencial la entrevistadora acaba de ser expulsada[...]-Miriam no quería escuchar mas, iban a nombrar a la que la sustituiría en la entrevista de su vida, no sabía que iba a hacer-. Según el recién un comunicado de la casa blanca recién recibido el presidente se niega a entrevistarse con otra persona que no sea la nombrada Miriam Torres- Miriam no daba crédito a sus oídos, en ese momento su móvil comenzó a sonar, ella contesto
-Miri, cielo, te llamamos de el periódico "Saber", ¿te gustaría trabajar con nosotros?- Miriam no se lo creía, la acababan de despedir y ya tenía trabajo.
-Por supuesto, si me preparan el contrato le firmare enseguida.
Miriam se dirigió a la sede del periódico. Una vez allí llamo a su abogado que arregló el asunto del contrato mientras ella trabajaba en las preguntas,
"Hoy es mi día de suerte" pensó, a las tres de la tarde firmó el contrato, y veinte minutos mas tarde subió a un avión que la llevaría a Washington DC.
A las ocho había concluido la entrevista, y a las nueve ya estaba en casa. Cuando pensaba que nada podía salirle mal, volvió a sonarle el móvil.
-Miriam Torres, soy Stuart, de abogados Stuart, la llamaba para comunicarle que a sido denuncia da por fraue- Miri no comprendía nada.
-¿Por qué? ¿ Que he echo mal?
- A firmado un contrato mientas el otro estaba en vigencia, la policía está en camino, la recogerán y llevaran al calabozo, llame desde allí a su abogado.
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Lorea15,
IES ITZIO | 7 Abril 2008 17:51
No sabía qué hacer ni a dónde ir, sólo caminaba. Hasta que pasado un buen rato decidió mirar su reloj. Tenía los pies helados y le dolía ligeramente la nuca. Las cinco de la mañana. Por lo que se había podido enterar el The New York Times había cancelado la entrevista con el presidente. Pasó una gran limusina negra a su lado lentamente, algunos tanto y otros tan poco… pensó. Estaba llegando a su casa y empezaba a amanecer, pero antes de entrar al portal se metió en la cafetería de la esquina que ya estaba abierta y desprendía un olor a panecillos de mantequilla recién hechos que le abrió el estómago. Entró. Le alivió mucho que nadie la mirase. Aquel suelo como suele ser habitual, desgraciadamente, estaba sucio por eso se puso los tacones de nuevo y con dos grandes ¡Clacks! Los partió, ahora eran unos agradables zapatos planos aunque un poco arqueados. Se sentó en una mesa, sola, aunque esto no duró mucho pues un hombre se le acercó y le preguntó si se podía sentar con ella. Sin ni siquiera mirarlo ni pensarlo asintió, no estaba para decidir. Él preguntó con un tono amable y agradable:
-¿Qué quieres tomar?
-Un panecillo de mantequilla y un descafeinado con leche – Dijo, sin ser
cortés, sin darse cuenta de que aquel hombre la estaba invitando y ella aún no le había mirado ni intentado resistirse. Entonces salió de su ensimismamiento, y levantó la cabeza. Él la miraba fijamente y esbozaba una sonrisa.
-Hola Miriam, aún quiero tener esa entrevista contigo. Es la única que he aceptado en seis meses por ser tú. Llevo siguiéndote toda la oscura noche en mi limusina negra, y en cuanto me he enterado de que tú no serías la periodista lo he cancelado todo. Simplemente me gustaría que accedieras a conocerme…
Era él, se le cayó una lágrima y por todo su cuerpo corrió una sensación que nunca podrá explicar, ¿de verdad existe el amor a primera vista?
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Yoli-yo,
COLEGIO VIRGEN DE GRACIA | 8 Abril 2008 19:45
Cuando había pasado varias paradas del autobús se sentó en una de ellas dejándose caer como si ya nada fuera posible y el mundo le cerrase las puertas. Comenzó a llover con más fuerza pero ella no se movió del lugar. Decidió no regresar a casa ya que el trayecto era demasiado largo y no se veía con fuerzas. Entonces vio que un taxi se paraba a tan solo unos metros de ella y un hombre con un gran paraguas entraba en él.
Se acercó y el taxista le hizo una señal para que entrase. No sabía cuanto dinero llevaba en el bolso pero no se lo pensó dos veces y se acomodó junto a aquel hombre que miraba ahora por la ventana con curiosidad.
Entonces ella hizo lo mismo y observó desde su ventanilla a la gente de la calle, gente de negocios, niños con sus madres, ancianos paseando...quizá entre todas esas personas alguien se sentía tan incomprendida como ella. De pronto el hombre que se hallaba a su lado la miró a los ojos y le dijo: "Ya has llegado muchacha". Ella se quedó muda y solo pudo pronunciar un humilde . Era el Presidente.
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Yoli-yo,
COLEGIO VIRGEN DE GRACIA | 8 Abril 2008 19:48
Cuando había pasado varias paradas del autobús se sentó en una de ellas dejándose caer como si ya nada fuera posible y el mundo le cerrase las puertas. Comenzó a llover con más fuerza pero ella no se movió del lugar. Decidió no regresar a casa ya que el trayecto era demasiado largo y no se veía con fuerzas. Entonces vio que un taxi se paraba a tan solo unos metros de ella y un hombre con un gran paraguas entraba en él.
Se acercó y el taxista le hizo una señal para que entrase. No sabía cuanto dinero llevaba en el bolso pero no se lo pensó dos veces y se acomodó junto a aquel hombre que miraba ahora por la ventana con curiosidad.
Entonces ella hizo lo mismo y observó desde su ventanilla a la gente de la calle, gente de negocios, niños con sus madres, ancianos paseando...quizá entre todas esas personas alguien se sentía tan incomprendida como ella. De pronto el hombre que se hallaba a su lado la miró a los ojos y le dijo: "Ya has llegado muchacha". Ella se quedó muda y solo pudo pronunciar un humilde . Era el Presidente.
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:-)Pau(-:,
COLEGIO AVE MARIA | 12 Abril 2008 13:00
Llegó a casa y se sirvió una taza de té para tomarla mientras veía, tirada en el sofá, junto a una caja de pañuelos, la televisión.
De repente, tuvo una idea: si su jefa no confiaba en ella, se las arreglaría sola. Prepararía un montón de preguntas y saldría a buscar al Presidente porque, al fin y al cabo, ella era Miriam Torres, la periodista que le entrevistaría.
Era por la tarde, Miriam se estaba arreglando para asistir a la entrevista, llegó al lugar y, tras varios intentos, consiguió colarse en el despacho. Allí estaban los guardaespaldas del Presidente. Miriam había llegado la primera, a tiempo para arreglar todo y poder hacerse pasar por la verdadera periodista.
La situación resultó un tanto incómoda, pero Miriam consiguió realizar la entrevista y, es más, recuperó su trabajo en el New York Times.
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