SARRIA (Lugo)
Un niño cualquiera
28 Febrero 2008 15:06
Su nombre es Ever, como todos los niños Ever tiene su familia,va al colegio y juega al baloncesto.
Vive en Lugo en un piso no muy grande, su padre es dueño de un bar y su madre se encarga de la casa. Con tan solo ocho años Ever ya juega en las canteras del Estudiantes en la categoría benjamín, pero los estudios no son su fuerte. Como todos los niños Ever tenía un sueño, ese sueño era el de llegar a jugar en la Breogan (equipo de Lugo).
En su equipo era el mejor indudablemente pero sus padres le habían amenazado varias veces de dejarlo por no estudiar. En la liga llevaban una racha de ocho partidos ganados, iban primeros en la clasificación y con mucha ventaja de los segundos.
Su padre Félix era un hombre de gran tamaño tamaño, un bigote gigante que prácticamente le cubría la boca y con unos ojos negros e intimidables.Era un hombre muy respetado en su barrio y su taberna, la Taberna Don Félix, era como su vida.
Su madre Patricia era una mujer que no salía de casa, se pasaba el día limpiando y cocinando para las dos personas más importantes de su vida:
Ever y Félix.
Un día a Ever tenía un partido muy importante pero al día siguiente tenía un examen que se jugaba la nota de la evaluación, mintió a su padre diciéndole que ya lo había estudiado y se fue a jugar el partido.
En la primera parte el había metido todas las canastas de su equipo y sin dudarlo iba ser el hombre del partido. Al comenzar la segunda parte del partido Ever se sentó en banquillo para descansar, pero con él en el banquillo el nivel del equipo bajaba mucho y el contrario empezaba a acercarse, tenía que salir Ever o perderían el partido.
A los diez minutos Ever ya estaba en pista y solo ganaban de nueve puntos, en su primera jugada se le veía ansioso por meter canasta, cogió el balón y se fue de dos contrincantes con un excelente cambio de velocidad, llegó a la zona y metió un salto enorme para hacer una bandeja.Metió la canasta pero al caer perdió el equilibrio y callo en el duro cemento con la cadera, se dolía muchísimo y decía que no sentía las piernas.
Inmediatamente sus padres lo sacaron del partido y lo llevaron a urgencias, el partido se aplazo.Todos sus compañeros con el entrenador fueron a acompañarle.
A la media hora se dio el diagnóstico, Ever sufría una parálisis de cadera para abajo y tendría que llevar silla de ruedas.
Unos padres destrozados, un equipo desconcertado y un sueño roto...
¿Cómo lo afrontaría Ever?
Vive en Lugo en un piso no muy grande, su padre es dueño de un bar y su madre se encarga de la casa. Con tan solo ocho años Ever ya juega en las canteras del Estudiantes en la categoría benjamín, pero los estudios no son su fuerte. Como todos los niños Ever tenía un sueño, ese sueño era el de llegar a jugar en la Breogan (equipo de Lugo).
En su equipo era el mejor indudablemente pero sus padres le habían amenazado varias veces de dejarlo por no estudiar. En la liga llevaban una racha de ocho partidos ganados, iban primeros en la clasificación y con mucha ventaja de los segundos.
Su padre Félix era un hombre de gran tamaño tamaño, un bigote gigante que prácticamente le cubría la boca y con unos ojos negros e intimidables.Era un hombre muy respetado en su barrio y su taberna, la Taberna Don Félix, era como su vida.
Su madre Patricia era una mujer que no salía de casa, se pasaba el día limpiando y cocinando para las dos personas más importantes de su vida:
Ever y Félix.
Un día a Ever tenía un partido muy importante pero al día siguiente tenía un examen que se jugaba la nota de la evaluación, mintió a su padre diciéndole que ya lo había estudiado y se fue a jugar el partido.
En la primera parte el había metido todas las canastas de su equipo y sin dudarlo iba ser el hombre del partido. Al comenzar la segunda parte del partido Ever se sentó en banquillo para descansar, pero con él en el banquillo el nivel del equipo bajaba mucho y el contrario empezaba a acercarse, tenía que salir Ever o perderían el partido.
A los diez minutos Ever ya estaba en pista y solo ganaban de nueve puntos, en su primera jugada se le veía ansioso por meter canasta, cogió el balón y se fue de dos contrincantes con un excelente cambio de velocidad, llegó a la zona y metió un salto enorme para hacer una bandeja.Metió la canasta pero al caer perdió el equilibrio y callo en el duro cemento con la cadera, se dolía muchísimo y decía que no sentía las piernas.
Inmediatamente sus padres lo sacaron del partido y lo llevaron a urgencias, el partido se aplazo.Todos sus compañeros con el entrenador fueron a acompañarle.
A la media hora se dio el diagnóstico, Ever sufría una parálisis de cadera para abajo y tendría que llevar silla de ruedas.
Unos padres destrozados, un equipo desconcertado y un sueño roto...
¿Cómo lo afrontaría Ever?








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