HIJAR (Teruel)
Fin de semana en la casa de campo.
4 Abril 2008 11:23
Y la puerta se cerró..
Antes de que esto pasara, la historia comienza con un viaje que dos amigas deciden hacer con sus novios.
Ana se encargaba de comprar la comida para el viaje y Andrea se encargaba de reservar el alojamiento, pero de momento no porque no sabían donde ir, ni cuanto tiempo.
A la salida de clase las dos chicas y sus novios fueron a un café a hablar sobre este viaje. Al final decidieron ir a una casa rural situada a las afueras de un pequeño pueblo cercano a la ciudad donde viven.
Jordi, el novio de Andrea, conducía el coche mientras Hugo le indicaba cual era el camino que tenía que seguir.
Mientras las dos jóvenes tomaban el aire fresco que entraba por sus ventanillas bajadas.
Tras 1 hora de viaje, por fin llegaron a su destino, y rápidamente se alojaron en la casita y deshicieron las maletas.
La casa era muy grande, toda de madera, había muchas habitaciones, pero no todas se abrían. A esto no le dieron importancia ya que como lo que necesitaban estaba abierto (los dormitorios, la cocina, los baños..).
Tras varias horas de risas en el comedor mientras bebían cerveza y comían un aperitivo decidieron ir a dar una vuelta por los alrededores de a casa.
Era una noche despejada con la luna llena y buena temperatura, ya que era primavera. A los veinte minutos de senderismo encontraron un pequeño estanque precioso donde la luna era reflejada. De repente escucharon un chillido agudo que provenía del estanque, como Andrea y Ana tenían miedo decidieron irse ya a dormir, aunque los chicos les intentaron convencer de que eran grillos, o algún búho.
Cuando llegaron a la casa vieron que la puerta no se abría y empezaba hacer frio, tras unos cuantos intentos al final la consiguieron abrir, pero una vez que estaban dentro se dieron cuenta de que la luz no funcionaba. Hugo salió a la calle a fumar, y al abrir la puerta, esta se cerró de golpe, la volvió abrir... y la puerta se cerró...
Antes de que esto pasara, la historia comienza con un viaje que dos amigas deciden hacer con sus novios.
Ana se encargaba de comprar la comida para el viaje y Andrea se encargaba de reservar el alojamiento, pero de momento no porque no sabían donde ir, ni cuanto tiempo.
A la salida de clase las dos chicas y sus novios fueron a un café a hablar sobre este viaje. Al final decidieron ir a una casa rural situada a las afueras de un pequeño pueblo cercano a la ciudad donde viven.
Jordi, el novio de Andrea, conducía el coche mientras Hugo le indicaba cual era el camino que tenía que seguir.
Mientras las dos jóvenes tomaban el aire fresco que entraba por sus ventanillas bajadas.
Tras 1 hora de viaje, por fin llegaron a su destino, y rápidamente se alojaron en la casita y deshicieron las maletas.
La casa era muy grande, toda de madera, había muchas habitaciones, pero no todas se abrían. A esto no le dieron importancia ya que como lo que necesitaban estaba abierto (los dormitorios, la cocina, los baños..).
Tras varias horas de risas en el comedor mientras bebían cerveza y comían un aperitivo decidieron ir a dar una vuelta por los alrededores de a casa.
Era una noche despejada con la luna llena y buena temperatura, ya que era primavera. A los veinte minutos de senderismo encontraron un pequeño estanque precioso donde la luna era reflejada. De repente escucharon un chillido agudo que provenía del estanque, como Andrea y Ana tenían miedo decidieron irse ya a dormir, aunque los chicos les intentaron convencer de que eran grillos, o algún búho.
Cuando llegaron a la casa vieron que la puerta no se abría y empezaba hacer frio, tras unos cuantos intentos al final la consiguieron abrir, pero una vez que estaban dentro se dieron cuenta de que la luz no funcionaba. Hugo salió a la calle a fumar, y al abrir la puerta, esta se cerró de golpe, la volvió abrir... y la puerta se cerró...








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