VILANOVA DE AROUSA (Pontevedra)
LA CASA ABANDONADA
7 Abril 2008 13:30
Estaba durmiendo tranquilamente cuando una dulce voz me despertó. Sin duda alguna era la voz de mi hermana Carolina, que me llamaba desde la litera de abajo. Pude oír como me decía que bajase a su cama, que tenía miedo, y así lo hice. Una vez allí me empezó a contar a qué se debía su angustia:
-Verás, Miguel…, mi amiga Andrea me contó la historia de la casa abandonada de la calle del cole. Dice que es muy antigua, allí vivió una mala mujer que mató a sus hijas y a su marido y no se sabe por qué. Desde entonces, las personas que entraron en esa casa nunca volvieron a salir. La última vez que he visto a nuestro gato Pichi fue entrando por una de las ventanas rotas de esa casa y después de eso nunca más lo vimos. Yo quiero ir a buscar a Pichi, pero tengo miedo, tienes que ayudarme.
-Caro, son las dos de la mañana y papá y mamá no nos dejan salir de noche. Además, es muy peligroso entrar en esa casa.
-Da igual, nos escapamos, pero no podemos consentir que le hagan daño a Pichi. Mamá y papá no me dirán nada si voy contigo, ya eres mayor. Venga, hazlo por Pichi, que seguro que está en peligro.
-Está bien, iremos, pero saldremos por la ventana para que no nos oigan salir.
Primero salté yo para luego coger a mi hermana. Llevábamos dos linternas porque no se veía nada. Cuando estábamos delante de una ventana rota de la casa, vimos una sombra en el interior y un extraño sonido, un chirrido bajo y espeluznante, llegó a nuestros oídos.
-Verás, Miguel…, mi amiga Andrea me contó la historia de la casa abandonada de la calle del cole. Dice que es muy antigua, allí vivió una mala mujer que mató a sus hijas y a su marido y no se sabe por qué. Desde entonces, las personas que entraron en esa casa nunca volvieron a salir. La última vez que he visto a nuestro gato Pichi fue entrando por una de las ventanas rotas de esa casa y después de eso nunca más lo vimos. Yo quiero ir a buscar a Pichi, pero tengo miedo, tienes que ayudarme.
-Caro, son las dos de la mañana y papá y mamá no nos dejan salir de noche. Además, es muy peligroso entrar en esa casa.
-Da igual, nos escapamos, pero no podemos consentir que le hagan daño a Pichi. Mamá y papá no me dirán nada si voy contigo, ya eres mayor. Venga, hazlo por Pichi, que seguro que está en peligro.
-Está bien, iremos, pero saldremos por la ventana para que no nos oigan salir.
Primero salté yo para luego coger a mi hermana. Llevábamos dos linternas porque no se veía nada. Cuando estábamos delante de una ventana rota de la casa, vimos una sombra en el interior y un extraño sonido, un chirrido bajo y espeluznante, llegó a nuestros oídos.








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