SANTURTZI (Vizcaya/Bizkaia)
El maltratador
10 Abril 2008 09:02
El amanecer era frío, como el de todos los días del año desde que el apareció en su vida, si, todo era bonito y dulce pero no era así, lo sabia, la avisé, pero ella no llegó a comprender que todo fuese a ir así.
Un día cuando yo estaba en mi casa me llamó por motivos personales, que según ella solo me podía decir en persona. Yo sin pensármelo dos veces cogí mi blusa blanca de los domingos y me acerque a su casa. Pero nunca supe aquellos motivos, pues cuando entre a su casa ella estaba muerta, su sangre, que caía de el pecho resbalaba por las blancas baldosas de la cocina. Los motivos me los podía imaginar. Había sido el, lo sabia. Y no había echo nada para evitarlo, merecía la muerte, pero ella nunca hubiese querido que todo terminase así.
Hoy, solo, bajo la triste y dulce iluminación de la luna me encuentro entre la basura de la calle “Miranda” con un solo amigo, la soledad. En mi cabeza solo hay un miserable palabra: justicia.
Un día cuando yo estaba en mi casa me llamó por motivos personales, que según ella solo me podía decir en persona. Yo sin pensármelo dos veces cogí mi blusa blanca de los domingos y me acerque a su casa. Pero nunca supe aquellos motivos, pues cuando entre a su casa ella estaba muerta, su sangre, que caía de el pecho resbalaba por las blancas baldosas de la cocina. Los motivos me los podía imaginar. Había sido el, lo sabia. Y no había echo nada para evitarlo, merecía la muerte, pero ella nunca hubiese querido que todo terminase así.
Hoy, solo, bajo la triste y dulce iluminación de la luna me encuentro entre la basura de la calle “Miranda” con un solo amigo, la soledad. En mi cabeza solo hay un miserable palabra: justicia.








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