GRANOLLERS (Barcelona)
El transurso de la relación
10 Abril 2008 09:37
Todo comenzó en el mes de septiembre, que era el mes en el que comenzaba la escuela. Janira era una chica agradable y tímida, que pese a su timidez era una chica bastante sociable y abierta. Estaba estudiando en un instituto de Granollers, este era el último curso que hacía de la ESO. Luego tenía pensado hacer bachillerato.
Era un domingo por la noche. Janira estaba un poquitín nerviosa porque al día siguiente comenzaba el nuevo curso. Era consciente de que este nuevo año sería como el pasado: la misma rutina, no poder salir algunos fines de semana con sus amigas,...
Por fín llegó el día que tanto esperaba. Tenía tantas ganas de volver al Instituto, de ver otra vez a sus compañeros de clase. Ese día para ella transcurrió con tranquilidad, no había sucedido nada fuera de lo común. Todo seguía igual, excepto la aparición de un nuevo chico en su clase que a ella le gustó. Al día siguiente, se levantó con mucho sueño. Se ve que esa noche, se la había pasado pensando en el "nuevo", que era como le llamaban los de la clase. Se sentía extraña, tenía la sensación de que no podía dejar de pensar en él. David, era como se llamaba él. En verdad, era muy atractivo. Sus grandes ojos azules resaltaban mucho con su pelo y su piel morena. Tenía un atractivo diferente, era ese algo a lo que a Janira le fascinó.
Las semanas iban pasando, y a medida que el curso iba transcurriendo, ella cada vez se sentía más, y más atraída por David. Un día, en clase de Lengua Castellana, decidió acercarse a él para hablar. Estaba interesada en conocerlo. Lo que ella no sabía es que David, el "nuevo", también sentía esa misma sensación. Sin pensarselo dos veces, se acercó. Cuando lo tuvo tan cerca, se dió cuenta de lo bonito que era en verdad ese niño. Estubieron charlando durante un buen rato. Esa misma tarde, quedaron al salir del instituto para conocerse más. Ese mismo día se besaron, y así fueron pasando los meses hasta cumplir el 2 mes. Para ella todo ese tiempo había sido maravilloso junto a él, no se imaginaba al lado de otra persona que no fuera David. Al lado de él aprendió muchísimas cosas, a valorar la vida, a ser más buena persona, a no ser tan egoísta y a dejarse llevar por una persona.
Pero ella no se estaba dando cuenta de que todo eso estaba acabando.
Era un domingo por la noche. Janira estaba un poquitín nerviosa porque al día siguiente comenzaba el nuevo curso. Era consciente de que este nuevo año sería como el pasado: la misma rutina, no poder salir algunos fines de semana con sus amigas,...
Por fín llegó el día que tanto esperaba. Tenía tantas ganas de volver al Instituto, de ver otra vez a sus compañeros de clase. Ese día para ella transcurrió con tranquilidad, no había sucedido nada fuera de lo común. Todo seguía igual, excepto la aparición de un nuevo chico en su clase que a ella le gustó. Al día siguiente, se levantó con mucho sueño. Se ve que esa noche, se la había pasado pensando en el "nuevo", que era como le llamaban los de la clase. Se sentía extraña, tenía la sensación de que no podía dejar de pensar en él. David, era como se llamaba él. En verdad, era muy atractivo. Sus grandes ojos azules resaltaban mucho con su pelo y su piel morena. Tenía un atractivo diferente, era ese algo a lo que a Janira le fascinó.
Las semanas iban pasando, y a medida que el curso iba transcurriendo, ella cada vez se sentía más, y más atraída por David. Un día, en clase de Lengua Castellana, decidió acercarse a él para hablar. Estaba interesada en conocerlo. Lo que ella no sabía es que David, el "nuevo", también sentía esa misma sensación. Sin pensarselo dos veces, se acercó. Cuando lo tuvo tan cerca, se dió cuenta de lo bonito que era en verdad ese niño. Estubieron charlando durante un buen rato. Esa misma tarde, quedaron al salir del instituto para conocerse más. Ese mismo día se besaron, y así fueron pasando los meses hasta cumplir el 2 mes. Para ella todo ese tiempo había sido maravilloso junto a él, no se imaginaba al lado de otra persona que no fuera David. Al lado de él aprendió muchísimas cosas, a valorar la vida, a ser más buena persona, a no ser tan egoísta y a dejarse llevar por una persona.
Pero ella no se estaba dando cuenta de que todo eso estaba acabando.








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