ANGLES (Girona)
JueGo tRàgicO
13 Abril 2008 12:14
-Ahora te toca a ti, Alex.
- Seis! Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis, llego a casa, cierro la puerta y ¡gano! Por cuarta vez te gané, hermanito!
-¡Hiciste trampa! ¡Estabas en la casilla 93 no en la 94 así que te falta una casilla para llegar a casa!
-Pero ¿qué estáis diciendo? ¿Me estás llamando tramposo, ¿eh? Soy tu hermano mayor y aquí mando yo. ¡Venga, enano, vete para tu cuarto!
-¡Se lo voy a decir a mamá! Ya verás, cuando suba, te vas a quedar sin play 3, por bobo y voy a decirle que me quieres pegar!
- ¡Lo que tú digas, hombre! Vete de una vez, si es que contigo no se puede jugar. ¡Perdedor!
- Buaaaaa, buaaaa, buaaaaa
-¿Y ahora lloras? ¿Por qué? ¿Qué te he dicho? Me estas enfureciendo ¿sólo por un maldito juego lloras? ¿Porque no sabes perder? Anda vete.
-Me voy a mi cuarto.
- ¡Eso vete! Adoptado, recogido de la calle-dijo Alex en voz baja- Mis padres siempre te han querido más a ti que a mí -pensando que Jorge se había ido a su cuarto.
-¿Entonces yo soy un recogido? Por eso Alex me tiene esa rabia -pensó Jorge.
Su mente solo daba vueltas a esas palabras que había escuchado. Luego todo se calmó. La casa estaba tan silenciosa que se podía presenciar el sonido de los mosquitos que habían entrado por la ventana. A la mañana siguiente todo continuaba igual, no se oía nada ni los suaves ronquidos del pequeño Jorge, con sus gafitas y su pelo rizado, sus ojos de color miel y su cuerpo frágil no se le veía corretear por el pasillo. Nada. Todo continuaba tan silencioso como la noche anterior. Al cabo de media ahora el silencio se rompió por las sirenas de los policías que habían sido llamados por la desaparición de un niño de siete años...
- Seis! Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis, llego a casa, cierro la puerta y ¡gano! Por cuarta vez te gané, hermanito!
-¡Hiciste trampa! ¡Estabas en la casilla 93 no en la 94 así que te falta una casilla para llegar a casa!
-Pero ¿qué estáis diciendo? ¿Me estás llamando tramposo, ¿eh? Soy tu hermano mayor y aquí mando yo. ¡Venga, enano, vete para tu cuarto!
-¡Se lo voy a decir a mamá! Ya verás, cuando suba, te vas a quedar sin play 3, por bobo y voy a decirle que me quieres pegar!
- ¡Lo que tú digas, hombre! Vete de una vez, si es que contigo no se puede jugar. ¡Perdedor!
- Buaaaaa, buaaaa, buaaaaa
-¿Y ahora lloras? ¿Por qué? ¿Qué te he dicho? Me estas enfureciendo ¿sólo por un maldito juego lloras? ¿Porque no sabes perder? Anda vete.
-Me voy a mi cuarto.
- ¡Eso vete! Adoptado, recogido de la calle-dijo Alex en voz baja- Mis padres siempre te han querido más a ti que a mí -pensando que Jorge se había ido a su cuarto.
-¿Entonces yo soy un recogido? Por eso Alex me tiene esa rabia -pensó Jorge.
Su mente solo daba vueltas a esas palabras que había escuchado. Luego todo se calmó. La casa estaba tan silenciosa que se podía presenciar el sonido de los mosquitos que habían entrado por la ventana. A la mañana siguiente todo continuaba igual, no se oía nada ni los suaves ronquidos del pequeño Jorge, con sus gafitas y su pelo rizado, sus ojos de color miel y su cuerpo frágil no se le veía corretear por el pasillo. Nada. Todo continuaba tan silencioso como la noche anterior. Al cabo de media ahora el silencio se rompió por las sirenas de los policías que habían sido llamados por la desaparición de un niño de siete años...








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