.:AndrEa:.
COLEGIO SAN JOSE
EL ASTILLERO (Cantabria)

El señor de los inviernos

19 Diciembre 2007 09:25
Recuerdo a mi abuelo siempre sentado en su sillón de piel negra. Agitándose el pelo blanco, contemplando las viejas fotos de su juventud.
En su pecho lucía una enorme cicatriz, fruto de una operación de corazón. Él nunca se quejaba, pero a veces le dolía tanto que tenía que permanecer en el hospital muchos días.
Mi abuelo me contaba que el corazón se lo había arrancado un jinete que pasó por su pueblo, se batió en duelo con él y salió perdiendo. Su corazón estaba enterrado en la nieve. Me dijo que tal vez un día volvería para recuperarlo.
Yo le observaba con fascinación y pensaba que nadie podía tener un abuelo como el mío.
Su voz sonaba a película de televisión antigua. Me encantaba que me dedicara historias de invierno, le apasionaba el frío.
Siempre su cigarro encendido en la boca, hasta el mismo día en que regresó para recuperar su preciado corazón.
Me gustaban sus manos, ásperas pero a la vez tan suaves cuando me acariciaba el pelo.
Una vez me dijo que nunca se marcharía de mi lado, que jamás dejaría de llevarme de la mano por el parque, por eso grité al invierno para que me devolviera a mi abuelo cuando él se fue para coger su corazón.
-¡Llévame de la mano otra vez, abuelito!- lloré hasta quedarme sin respiración.
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pixiro, COLEGIO SAN JOSE | 19 Diciembre 2007 16:18
Había pasado ya varios meses desde que que mi abuelo había ido a buscar su corazón. Y de nuevo, una fría tarde de invierno me hizo girar las cortinas para mirar fuera, donde la nieve ya cubría el alfeizar de la ventana. De nuevo me acordé de mi abuelo y como me había dicho que me llevaría a pasear por el parque, hiciera frio o hiciera calor. Abrí la ventana para coger un poco de aquella nieve blanca y fina, pero antes que pudiera ni tan siquiera tocarla, una fuerte ráfaga de viento entró en la casa. Trajo con sigo el frio y la nieve, pero como si vivo estuviera comenzó a juguetear y a volar por todas partes de aquella pequeña habitación de casa de mis abuelos. Yo reía, pero me parecía increible. Un pequeño duende de nieve correteando por el salón. De pronto cerré la ventana sintiendo un escalofrío sobre la espalda y el duende de nieve se detuvo desplomandose en el suelo. Pero antes de desvanecerse como una hoja en un día de viento, abrió una pequeña puerta del armario junto a la antigua televisión que sonaba igual que mi abuelo. El calor de nuevo se apoderó de la estancia. La puerta del armario dejaba ver un pequeño cofre de madera, con los bordes tallados. Lo sujeté como si de un tesoro se tratara, y posandolo entre las rodillas me dispuese a abrirlo. Olía a antiguo y realizó un breve crujido al delizar la tapa. Dos lágrimas calleron dentro del cofre y de nuevo lo cerré y lo dejé en su sitio.
Pero su contenido me acompañaría siempre paseando por el parque: varias fotos de mi abuelo, de mi abuela mias y de otros miembros de mi familia ocupaban el fondo del cofre, un corazón de marfil ocupaba la mayoría del espacio, fragil como si de nieve se tratara y una pequeña nota junto al corazón completaba el contenido, una nota con letra del abuelo y que decía: "Cuidalo, lo encontré entre la nieve"
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raulynoe, COLEGIO SAN JOSE | 17 Enero 2008 09:24
Por más que grite sabía que que tenía que volver a casa, unas lágrimas resbalaron por mi rostro y cayeron en el suelo de marfil.
Mi abuelo me decía que por cada copo que caía de nieve alguien se acordaba de mí, así que deseé que nevase todo lo fuerte que pudiera y así mi abuelito sabría que me acuerdo de él, sería nuestro lenguaje secreto.
Caminé despacio para no resbalar por el hielo y me sentí como un duende, aquel ser ágil que protagonizaba las historias que mi abuelo me relataba delante de la chimenea y que se dedicaban a robar los tesoros que la gente enterraba en la nieve.Fue en ese momento en el que me dí cuenta de todo y corrí hacía mi casa con la mala suerte de que me resbalé y caí a un a recoveco cercano.Lo último que noté fue un tremendo dolor de cabeza y posteriormente me desmayé.
Cuando me desperté noté como me invadía una luz naranja y supe que estaba en mi cama estratégicamente al lado de la chimenea.
Me levanté con cuidado y camine despacio hacia el armario, y con cuidado cojo el álbum de fotos rojo que tenia las fotos de mi abuelo conmigo, lo abrí y busqué rápidamente la foto la saqué y la mire lentamente mientras respiraba entrecortadamente. La foto ilustraba una tarde en la que mi abuelo salía cogiéndome de la mano mientras yo me debatía para no resbalarme en el hielo, la mano de mi abuelo me sujetaba fuertemente y me proporcionaba seguridad.Detrás de la foto había un escrito que habría jurado que antes no estaba y en el ponía: Siempre te llevaré de la mano. Un tesoro que descubrí gracias a la nieve.
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