BURELA (Lugo)
Vacaciones al infierno.
22 Abril 2008 21:10
La madrugada del 11 de septiembre de 1847 una familia compuesta por dos jóvenes, llamados Edgar y Jaime, y sus padres, Ana y Gonzalo, estaban de camino a México para disfrutar una semana de vacaciones. Cuando estaban a media hora de viaje de su destino a Tulum, se ven atacados por una especie de... “mutantes”. Dos de ellos saltaron a la caravana e hicieron que esta diera un brusco frenazo para acabar así, fuera de la carretera. Todos quedaron inconscientes salvo Edgar que sólo quedó un poco mareado. Al ver a su familia con heridas y ensangrentados, se puso nervioso e intentó que se levantaran, lo que finalmente consiguió. Pero el joven se puso más nervioso aún, cuando vio que los extraños mutantes se acercaban a la caravana. Gonzalo era policía y siempre tenía armas. Cogió una escopeta y le dio a sus hijos una pistola a cada uno, para usarla en caso de un ataque por parte de los mutantes. Cogió toda la munición y les explicó lo que había que hacer para salir de allí con vida y llegar a Tulum o a cualquier sitio seguro. Mientras Gonzalo les explicaba el plan, los extraños mutantes empezaron a gritar blasfemias y a tirar piedras a la caravana. El plan consistía en echar a correr, pero Ana estaba muy cansada y muy nerviosa para correr. Entonces Jaime y Edgar dijeron que ellos harían de cebo, para que los mutantes les persiguieran, mientras sus padres iban a un lugar seguro. Gonzalo se negó al principio, porque suponía mucho riesgo para sus queridos hijos y propuso la idea de ser él quien corriera, pero sus hijos vieron que tenía un corte en el tobillo que apenas le dejaba mantenerse en pie. No quedaba tiempo y los jóvenes Edgar y Jaime empezaron a correr con la pistola en una mano y una botella de alcohol en la otra. Edgar y Jaime eran muy rápidos pero los mutantes también y tenían una resistencia impresionante. Gonzalo y Ana empezaron a correr en dirección opuesta para dirigirse a la carretera para buscar ayuda. Mientras tanto Edgar y Jaime siguieron corriendo, cuando, de repente, Jaime gritó: UNO, DOS, TRES YA!!! y soltaron las botellas de alcohol cada uno en una dirección. Edgar fue hacia la derecha y Jaime hacia la izquierda. Ambos se giraron al unísono y cuando los mutantes iban a pasar por encima de la botella estos dispararon a las botellas de alcohol haciendo que los mutantes saltaran por los aires. Los mutantes seguían vivos a pesar de todo y, mientras ardían, corrían hacia ellos, pero con más cansancio. Los dos hermanos se quedaron en el sitio y vaciaron sus cargadores sobre ellos, pero tenían de repuesto. Eran alrededor de 10 a los que acababan de matar pero Edgar le afirmó a Jaime haber contado al menos 17 cuando estaban en la caravana. Acto seguido cargaron las pistolas y se dirigieron a la carretera para saber como se encontraban sus padres. Miraron en que sentido iban las huellas y las siguieron hasta llegar a una vieja gasolinera donde perdieron su rastro. Una vez allí, Edgar y Jaime cogieron las pistolas, se armaron de valor y..........








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