OVIEDO (Asturias)
Lo que no esperábamos.
22 Abril 2008 22:42
Desde la ventana de mi habitación podía ver ante mis ojos la imponente ciudad de Roma, y entre unos cuantos edificios a lo lejos sobresalía la gran cúpula del Vaticano, donde seguramente estaría todo tan en calma que hasta sentía envidia. Algo mas a la derecha, se divisaba el ángel del castillo de Sant'Angelo y me hubiera gustado haberlo conocido en una situación diferente.
Nadie podría imaginar que en esa grata y apacible ciudad, una adolescente de tan sólo quince años se encontraba encerrada contra su voluntad en aquel prestigioso hotel, visitado por turistas de todo el mundo. ¡Todo había ocurrido tan deprisa!, hace tan sólo un par de horas había estado observando el hermoso obelisco de la ‘Fontana dei quattro fiumi’, en la plaza Navona. Era mi segundo día de vacaciones y esperaba disfrutarlo al máximo el día antes salimos de España diez y nueve personas y yo, esperábamos celebrar que por fin la tortura de los exámenes había terminado, aguardábamos el momento desde el inicio del año y nada en la vida nos había hecho nunca tanta ilusión , era tanto, que los más precavidos habíamos tomado unas cuantas clases de italiano acelerado, por supuesto, nada excesivamente difícil y lo habíamos planeado todo, hasta el mas mínimo detalle cada excursión, cada salida, cada fecha, día especial, hasta los días en los que nos olvidaríamos de tanta estatua, pintura y lugar sagrado para dedicarnos a la libertad juvenil, aprovechando un poco que teníamos el permiso de nuestro padres para viajar solos y hacer los que nos viniera en gana.
¡Me daba tanta pena pensar que todo había acabado así!, tenia en mi mente tantos lugares hermosos que aún quería visitar, pero me parecía todo tan horriblemente confuso que intenté dejar de pensar, pero me fue imposible. Éramos sólo unos jóvenes que habían viajado para divertirse y distraerse un poco en verano...¿en qué podíamos servirles?.
Estaba allí, más aterrada que ninguna otra persona en le mundo, después de haber visto como se llevaban a mis amigos en una furgoneta de color oscuro, mientras que a mí me metían en un coche y me trasladaban a la habitación de ese hotel, mis secuestradores no habían soltado palabra alguna, no estaba segura de nada, pero sospechaba que el encarcelamiento tenia mucho que ver con los negocios turbios de mi padre y a pesar de que mi alma estaba totalmente helada, aún me quedaba corazón para sentir rabia hacia él, mi madre se cansó de repetirle que todo acabaría así, pero nunca la escuchaba y me estaba haciendo a la idea de que era tan avaricioso y egoísta que no movería ni un solo para sacarme de allí ...
Nadie podría imaginar que en esa grata y apacible ciudad, una adolescente de tan sólo quince años se encontraba encerrada contra su voluntad en aquel prestigioso hotel, visitado por turistas de todo el mundo. ¡Todo había ocurrido tan deprisa!, hace tan sólo un par de horas había estado observando el hermoso obelisco de la ‘Fontana dei quattro fiumi’, en la plaza Navona. Era mi segundo día de vacaciones y esperaba disfrutarlo al máximo el día antes salimos de España diez y nueve personas y yo, esperábamos celebrar que por fin la tortura de los exámenes había terminado, aguardábamos el momento desde el inicio del año y nada en la vida nos había hecho nunca tanta ilusión , era tanto, que los más precavidos habíamos tomado unas cuantas clases de italiano acelerado, por supuesto, nada excesivamente difícil y lo habíamos planeado todo, hasta el mas mínimo detalle cada excursión, cada salida, cada fecha, día especial, hasta los días en los que nos olvidaríamos de tanta estatua, pintura y lugar sagrado para dedicarnos a la libertad juvenil, aprovechando un poco que teníamos el permiso de nuestro padres para viajar solos y hacer los que nos viniera en gana.
¡Me daba tanta pena pensar que todo había acabado así!, tenia en mi mente tantos lugares hermosos que aún quería visitar, pero me parecía todo tan horriblemente confuso que intenté dejar de pensar, pero me fue imposible. Éramos sólo unos jóvenes que habían viajado para divertirse y distraerse un poco en verano...¿en qué podíamos servirles?.
Estaba allí, más aterrada que ninguna otra persona en le mundo, después de haber visto como se llevaban a mis amigos en una furgoneta de color oscuro, mientras que a mí me metían en un coche y me trasladaban a la habitación de ese hotel, mis secuestradores no habían soltado palabra alguna, no estaba segura de nada, pero sospechaba que el encarcelamiento tenia mucho que ver con los negocios turbios de mi padre y a pesar de que mi alma estaba totalmente helada, aún me quedaba corazón para sentir rabia hacia él, mi madre se cansó de repetirle que todo acabaría así, pero nunca la escuchaba y me estaba haciendo a la idea de que era tan avaricioso y egoísta que no movería ni un solo para sacarme de allí ...








Tags:


