SANT JUST DESVERN (Barcelona)
Un sueño: la vida.
24 Abril 2008 22:48
El verano anunciaba su llegada. Eran los últimos días de clase de último curso. A la tensión de exámenes y el relax de las clases posteriores, se sumaba la emoción de la cercana despedida y el comienzo de su nueva vida de adulto. Adiós al uniforme, adiós a las intrigas quinceañeras, adiós a los amigos con quien tantas cosas había vivido, pero bienvenida a una nueva etapa de independencia y libertad. Debía estar ilusionado por ello, sin embargo, no podía evitar estar acompañado de una profunda tristeza, ahora ya no se veía con fuerzas de recorrer ese desconocido camino sin tener a su lado a su gran amiga, a su mejor confidente. Ella se había ido para siempre, lejos, demasiado, a un lugar al que él no podía acompañarla, donde ya no existían los sueños. Los sueños que a ella le gustaba tanto imaginar, por los que vivía cada día con una ilusión extrema. En esos instantes, se conmovía al recordarla, era incapaz de entender la razón por la que se había ido, sin motivo alguno, la única justificación era que la vida no era del todo justa con las personas a las que más amas. Con todo, no podía quejarse de ese momento de fortuna que hace dos años le concedió la misma vida, en el que se conocieron gracias a una grata casualidad en el autobús. Siempre recordará aquel momento en que ella entró radiante de belleza, expresando con su sonrisa su amor por reír y ser feliz. Dos años, parece poco tiempo, pero sin duda no lo es cuando se refieren a la intensidad de todo lo que se ha vivido. Dos años significan setecientos treinta días radiantes de energía, setecientos treinta amaneceres llenos de luz y vitalidad, setecientas treinta oportunidades de conocer algo nuevo y inesperado, setecientos treinta momentos junto a ella, momentos que aunque no sea posible volverlos a repetir, permanecerán en su memoria, porque algo que jamás olvidará de ella es sus grandes ganas de hacer cosas, su manera de vivir el presente, olvidando los malos ratos del pasado pero aprovechando su experiencia sonriendo a un futuro incógnito. Algo que siempre quedará es su magia por luchar por la vida día a día, minuto a minuto, instante a instante, a moldearla, porque a pesar de los obstáculos que se presentaban, lo daba todo por disfrutar y que los demás lo hicieran con ella. Por eso, ahora a punto de enfrentarse a esta nueva etapa de su vida sin su compañía y su apoyo, se hizo una promesa y, sobretodo, se la hizo a ella. Quiso prometerle que siempre estaría a su lado a pesar de la distancia, que seguiría adelante, soñando y cumpliendo sus felices deseos, que cumpliría todo lo que se propusiera en vida con mucho ímpetu, por si mañana ya no era posible, por todas las cosas que ella ya no podía cumplir en su mundo sin sueños. Se prometió que nunca olvidaría su sonrisa, su perfecta sonrisa, y que la recordaría así siempre, sonriendo, que es lo que más la identificaba. Y que pasara lo que pasara, siempre recordaría su gran filosofía de que la vida no es infinita y, por la cual, ella nunca perdía una sola oportunidad para demostrar al mundo lo bonito que es existir, que la vida era un hermoso sueño, su sueño, su razón para despertarse cada mañana con los más grandes deseos de cumplirlo, porque ¿qué es la vida sino un sueño esperando a ser hecho realidad a nuestro gusto?








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