MADRID (Madrid)
¿Paraba o continuaba?
26 Abril 2008 15:56
¿Paraba o continuaba?- se preguntaba mientras conducía.
Daniel llevaba nueve horas de viaje, y… ¡estaba totalmente perdido!
Lo normal era haber llegado a su destino hacía ya un par de horitas, y es que, a pesar de haber repetido ese viaje en más de mil ocasiones, esta era la primera vez en que el conductor era él.
No estaba para nada acostumbrado a conducir en viajes tan largos, de hecho, era la primera vez que hacía un recorrido tan largo, pues era escaso su tiempo como conductor. Solamente habían pasado cuatro meses desde su aprobado en el carné de conducir.
Se dirigía a su pueblo natal, una pequeña aldea escondida entre las montañas con un muy reducido número de habitantes. En verano, sin embargo, este lugar se convertía en el pueblo más marchoso y transitado.
Este verano sería especial, ¡era el verano en el que su hermana se iba a casar! Y él, cómo no, debía estar allí para presenciar ese momento, si es que conseguía llegar, claro…
El camino se hacía dificultoso, había que pasar por carreteras estrechas, caminos abruptos… y encima ya era de noche.
Por más que le advirtieron que saliera temprano, decidió hacer las cosas a su manera, o sea, la manera incorrecta.
Cada vez se hacía más y más de noche. Iba en el viejo coche de su padre, aún no podía permitirse algo mejor. No llevaba música para entretenerse y empezaba a tener pánico. La noche era realmente tenebrosa y no era de su agrado tener que esquivar continuamente perdices, gatos, conejos o cualquier animal vivo o no vivo que por allí merodeaba.
Parecía que daba vueltas en círculo, sin avanzar nada, sin ninguna gasolinera en la que preguntar y sin cobertura en el móvil para llamar.
Estaba realmente cansado y necesitaba dormir. La pasada noche sus amigos le habían preparado una fiesta, en la que vieron una película de terror. Él no es que fuese miedoso, pero los ruidos del exterior, le estaban haciendo mella.
¡Se estaba desesperando! Ojalá encontrara a alguien a quien preguntar… De repente vio algo. Era una sombra que parecía dibujar una silueta femenina. ¿Qué hacía esa chica en medio de tan intensa noche vagando por el arcén? ¿Necesitaría ayuda? ¿Paraba o no?
Si fuera de día no lo pensaría, pero él estaba invadido por el pánico, y además aquel lugar lo desconocía y estaba demasiado oculto y oscuro, sobretodo a esas horas de la noche.
No le gustaba la idea de parar. Aún así, no podía dejarla ahí sola…
Daniel llevaba nueve horas de viaje, y… ¡estaba totalmente perdido!
Lo normal era haber llegado a su destino hacía ya un par de horitas, y es que, a pesar de haber repetido ese viaje en más de mil ocasiones, esta era la primera vez en que el conductor era él.
No estaba para nada acostumbrado a conducir en viajes tan largos, de hecho, era la primera vez que hacía un recorrido tan largo, pues era escaso su tiempo como conductor. Solamente habían pasado cuatro meses desde su aprobado en el carné de conducir.
Se dirigía a su pueblo natal, una pequeña aldea escondida entre las montañas con un muy reducido número de habitantes. En verano, sin embargo, este lugar se convertía en el pueblo más marchoso y transitado.
Este verano sería especial, ¡era el verano en el que su hermana se iba a casar! Y él, cómo no, debía estar allí para presenciar ese momento, si es que conseguía llegar, claro…
El camino se hacía dificultoso, había que pasar por carreteras estrechas, caminos abruptos… y encima ya era de noche.
Por más que le advirtieron que saliera temprano, decidió hacer las cosas a su manera, o sea, la manera incorrecta.
Cada vez se hacía más y más de noche. Iba en el viejo coche de su padre, aún no podía permitirse algo mejor. No llevaba música para entretenerse y empezaba a tener pánico. La noche era realmente tenebrosa y no era de su agrado tener que esquivar continuamente perdices, gatos, conejos o cualquier animal vivo o no vivo que por allí merodeaba.
Parecía que daba vueltas en círculo, sin avanzar nada, sin ninguna gasolinera en la que preguntar y sin cobertura en el móvil para llamar.
Estaba realmente cansado y necesitaba dormir. La pasada noche sus amigos le habían preparado una fiesta, en la que vieron una película de terror. Él no es que fuese miedoso, pero los ruidos del exterior, le estaban haciendo mella.
¡Se estaba desesperando! Ojalá encontrara a alguien a quien preguntar… De repente vio algo. Era una sombra que parecía dibujar una silueta femenina. ¿Qué hacía esa chica en medio de tan intensa noche vagando por el arcén? ¿Necesitaría ayuda? ¿Paraba o no?
Si fuera de día no lo pensaría, pero él estaba invadido por el pánico, y además aquel lugar lo desconocía y estaba demasiado oculto y oscuro, sobretodo a esas horas de la noche.
No le gustaba la idea de parar. Aún así, no podía dejarla ahí sola…








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