BURELA (Lugo)
23 de Noviembre, diario de Ana y Juan.
27 Abril 2008 23:17
Estos hechos han ocurrido en un bosque a las afueras de Valladolid. Todo el pueblo estaba en silencio, cada persona en sus respectivos hogares, con su familia, en un horario nocturno, así que, supuestamente todos estarían durmiendo. Todos menos dos, Ana y Juan.
Estos dos chicos eran amigos desde hacía mucho tiempo, tenía quince años y siempre fueron curiosos por naturaleza, así que esa misma noche, el 23 de Noviembre, decidieron adentrarse en el bosque en busca de algo sorprendente, algo raro, algo nunca visto.
Cuando llegaron todo estaba oscuro, sólo se oía el viento y los animales nocturnos que suelen vivir por los bosques. Juan y Ana empezaron a tener miedo, pero aún así, siguieron con su idea.
-¡Para! He visto algo – dijo Ana.- ¡Juan, Juan!
Pero Juan no estaba. Ella pensó que era una broma de las suyas por lo que siguió caminando. De repente, sin saber por qué, Ana se paró en seco y miró hacia atrás, ¿dónde estaba Juan?. Eso es, atrapado entre unas hierbas que no le dejaban moverse. La chica fue ayudarle y logró sacarlo de allí, pero, detrás de ellos estaba alguien. No sabían quién era, y con el miedo que tenían prefirieron no moverse. Sólo veían una amplia sombra, y ese ser desprendía un olor muy raro, desagradable, un olor a... ¿muerto quizá?
Estos dos chicos eran amigos desde hacía mucho tiempo, tenía quince años y siempre fueron curiosos por naturaleza, así que esa misma noche, el 23 de Noviembre, decidieron adentrarse en el bosque en busca de algo sorprendente, algo raro, algo nunca visto.
Cuando llegaron todo estaba oscuro, sólo se oía el viento y los animales nocturnos que suelen vivir por los bosques. Juan y Ana empezaron a tener miedo, pero aún así, siguieron con su idea.
-¡Para! He visto algo – dijo Ana.- ¡Juan, Juan!
Pero Juan no estaba. Ella pensó que era una broma de las suyas por lo que siguió caminando. De repente, sin saber por qué, Ana se paró en seco y miró hacia atrás, ¿dónde estaba Juan?. Eso es, atrapado entre unas hierbas que no le dejaban moverse. La chica fue ayudarle y logró sacarlo de allí, pero, detrás de ellos estaba alguien. No sabían quién era, y con el miedo que tenían prefirieron no moverse. Sólo veían una amplia sombra, y ese ser desprendía un olor muy raro, desagradable, un olor a... ¿muerto quizá?








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