PORRERES (Illes Balears)
Diario de Lina Grez
28 Abril 2008 20:06
9 de diciembre
Anoche fue otra vez, yo tan cansada de tacones y vestidos, de Anna de codorniz y la cara del Marqués de Cáceres, maldita cara sangrienta a lo último. Me fui a mi cama con pies cicatrizantes, mamá rabiosa y amiga dolida.
Con el parecer de haberse dormido, pero con los ojos abiertos, con el ruido de campana de las fosas nasales de madre furiosa. No puedo, no sé que hacer, y empecé a bucear sobre mis alabados sueños de almas tontas por familias rotas, de lunas negras y sin estrella alguna. Pero que debo hacer, deber no es poder y poder no es hacer, mi amuleto gris sin argumento ni pesar ni responde ni escucha. Y al fin ni sentía ni oía, sólo exhalaba.
13 de diciembre
Martes demoníaco, qué miedo, miedo ¿por qué? Que alivio mejor. Qué gusto y qué odio, le dan, le pegan, la quieren dañar. Yo en mi sitio, de no poder ni saber qué hacer, de dar sin recibir, de amar con inquietudes y de no hablar para callarse, como si el baile de la noche sube como el calor a mediodía, un sabor a las medias naranjas o árboles de colores, de la humedad de mis zapatos a la rabia de mis labios. De mitigar la extraña sensación de un domingo por la tarde, sin saber qué hacer.
El martes de placer y agobio, sin correr pero corriendo, de árboles fluidos a pequeñas chabolas, de amaneceres oscuros a estrellas caídas, de ráfagas a vientos del norte, vientos irresistibles e inaguantables.
23 de diciembre
Día alegre para el ser humano, día inteligente por no hacer nada, día negro y noche gris, día agotador pero hermoso, día inútil pero irresistible.
Mañana
Claro, vino a verme y fue penoso. Padre extraño, madre rara, ¿qué sabrán ellos de mariposas y corrales, qué pensarán ellos de perderme, qué surgirá en su cara al verme?
Pensé una cosa curiosa. Aunque triunfé sin contarla, mejor callar y quedar bien que hablar y estropearlo. Sin presión me marché ni siquiera sin decir un adiós o un hasta luego, sólo con él y mi lamento. Sentí miedo, pero ya me iba de mi tierra de mi gente de mis raíces, pero con un mundo nuevo por descubrir y explorar.
Noche
Noche apresurada, pero esto se me antoja y lo sigo por gusto, por saber adónde va y aclara mis entrañas, entrañas que no cambiaría por nada. Llevarme es mi mejor secreto y abrazarme es mi mejor tesoro, tesoro inalcanzable e insuperable, aunque amarme es mi peor defecto, defecto de falsas esperanzas y deseo de encontrar claves en cada palabra tirada al papel después de tantas noches. Noches irrepetibles pero agotadoras, noches de miradas de reojo buscando el cerrojo que abre tu boca y no se equivoca, de grandes despedidas y bellos encuentros por sorpresa que daban aliento al Marqués de Ribas. Noches inolvidables y acabadas pero por un bueno motivo de grandeza.
Y ahora ya empiezo a no reconocer las letras y creo que ya veo el tercer sueño de una noche estrellada de recuerdos.
29 de diciembre
Mentira. Ya llaman ¿por qué? Por qué llaman a esas horas, horas ya blanqueadas, pero aún irreconocibles, ¿qué estará pasando? El final de una gran noche se acaba y el principio de un nuevo día empieza con sospecha.
Anoche fue otra vez, yo tan cansada de tacones y vestidos, de Anna de codorniz y la cara del Marqués de Cáceres, maldita cara sangrienta a lo último. Me fui a mi cama con pies cicatrizantes, mamá rabiosa y amiga dolida.
Con el parecer de haberse dormido, pero con los ojos abiertos, con el ruido de campana de las fosas nasales de madre furiosa. No puedo, no sé que hacer, y empecé a bucear sobre mis alabados sueños de almas tontas por familias rotas, de lunas negras y sin estrella alguna. Pero que debo hacer, deber no es poder y poder no es hacer, mi amuleto gris sin argumento ni pesar ni responde ni escucha. Y al fin ni sentía ni oía, sólo exhalaba.
13 de diciembre
Martes demoníaco, qué miedo, miedo ¿por qué? Que alivio mejor. Qué gusto y qué odio, le dan, le pegan, la quieren dañar. Yo en mi sitio, de no poder ni saber qué hacer, de dar sin recibir, de amar con inquietudes y de no hablar para callarse, como si el baile de la noche sube como el calor a mediodía, un sabor a las medias naranjas o árboles de colores, de la humedad de mis zapatos a la rabia de mis labios. De mitigar la extraña sensación de un domingo por la tarde, sin saber qué hacer.
El martes de placer y agobio, sin correr pero corriendo, de árboles fluidos a pequeñas chabolas, de amaneceres oscuros a estrellas caídas, de ráfagas a vientos del norte, vientos irresistibles e inaguantables.
23 de diciembre
Día alegre para el ser humano, día inteligente por no hacer nada, día negro y noche gris, día agotador pero hermoso, día inútil pero irresistible.
Mañana
Claro, vino a verme y fue penoso. Padre extraño, madre rara, ¿qué sabrán ellos de mariposas y corrales, qué pensarán ellos de perderme, qué surgirá en su cara al verme?
Pensé una cosa curiosa. Aunque triunfé sin contarla, mejor callar y quedar bien que hablar y estropearlo. Sin presión me marché ni siquiera sin decir un adiós o un hasta luego, sólo con él y mi lamento. Sentí miedo, pero ya me iba de mi tierra de mi gente de mis raíces, pero con un mundo nuevo por descubrir y explorar.
Noche
Noche apresurada, pero esto se me antoja y lo sigo por gusto, por saber adónde va y aclara mis entrañas, entrañas que no cambiaría por nada. Llevarme es mi mejor secreto y abrazarme es mi mejor tesoro, tesoro inalcanzable e insuperable, aunque amarme es mi peor defecto, defecto de falsas esperanzas y deseo de encontrar claves en cada palabra tirada al papel después de tantas noches. Noches irrepetibles pero agotadoras, noches de miradas de reojo buscando el cerrojo que abre tu boca y no se equivoca, de grandes despedidas y bellos encuentros por sorpresa que daban aliento al Marqués de Ribas. Noches inolvidables y acabadas pero por un bueno motivo de grandeza.
Y ahora ya empiezo a no reconocer las letras y creo que ya veo el tercer sueño de una noche estrellada de recuerdos.
29 de diciembre
Mentira. Ya llaman ¿por qué? Por qué llaman a esas horas, horas ya blanqueadas, pero aún irreconocibles, ¿qué estará pasando? El final de una gran noche se acaba y el principio de un nuevo día empieza con sospecha.








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