MADRID (Madrid)
¿QUÉ PASARÁ ESTE VERANO?
29 Abril 2008 20:35
Hacía un calor tremendo. Eran las cuatro de la tarde de un día de verano. A Laura le acababan de dar las notas y sus padres se pondrían "contentos": ¡5 suspensos!. Pero no era de extrañar; se había pasado los últimos meses vagueando (como decía su padre) y lo peor de todo es que no la dejarían irse de vacaciones con sus amigas. Todo el año planeándolo para nada; le obligarían a ir con ellos a un crucero en que sólo habría viejos sin dientes jugando a la petanca y practicando como dicen ellos "deportes de riesgo". ¡Puf! ¡La que le esperaba!.
Laura caminaba pensativa por la calle que conducía a su casa. Normalmente tardaba veinte minutos, pero aquella vez tardó el doble. Cuando levantó la cabeza se encontraba frente a la puerta de su casa. Ya no podría retrasar más el momento en el que su libertad se vería afectada.
Nada más meter la llave en la cerradura, de un tirón se abrió la puerta y apareció su padre, como siempre con todo el bigote lleno de migas (a pesar de esa situación tan cómica no creyó conveniente reírse).
Cuando su padre terminó de echarle en cara que no apreciaba lo que estaban haciendo por ella y que si su futuro... y todas esas cosas que dicen los padres, le entregó a Laura un pequeño papel con mucho colorido en el que ponía con unas grandes letras: PROFESOR PARTICULAR DE VERANO y algunas cosas más que no pudo llegar a leer porque lágrimas de rabia le caían por la cara.
Casi hubiera preferido ir a ver a esos encantadores ancianitos.
Laura caminaba pensativa por la calle que conducía a su casa. Normalmente tardaba veinte minutos, pero aquella vez tardó el doble. Cuando levantó la cabeza se encontraba frente a la puerta de su casa. Ya no podría retrasar más el momento en el que su libertad se vería afectada.
Nada más meter la llave en la cerradura, de un tirón se abrió la puerta y apareció su padre, como siempre con todo el bigote lleno de migas (a pesar de esa situación tan cómica no creyó conveniente reírse).
Cuando su padre terminó de echarle en cara que no apreciaba lo que estaban haciendo por ella y que si su futuro... y todas esas cosas que dicen los padres, le entregó a Laura un pequeño papel con mucho colorido en el que ponía con unas grandes letras: PROFESOR PARTICULAR DE VERANO y algunas cosas más que no pudo llegar a leer porque lágrimas de rabia le caían por la cara.
Casi hubiera preferido ir a ver a esos encantadores ancianitos.








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