MONFORTE (Lugo)
Con un libro
19 Diciembre 2007 13:15
Aquel viento flojo que anunciaba la llegada del otoño movía su larga cabellera rizada, dejando ver claramente su brillantez dorada entrelazada con otras más oscuras. Sus ojos verdes contemplaban la inmensidad que se divisaba desde allí, desde lo más alto.
Hoy vestía como la mayoría de los días, ropa cómoda ajustada a las formas de su cuerpo. Sostenía en sus manos un libro, con el que tanto le gustaba pasar las tardes, transitando las horas en no otra cosa que fuera leer. Es que a Clara le encantaba inundarse de páginas y más páginas. Su espíritu aventurero e imaginatico conseguía que nunca se cansaba de leer. Era una forma de evadirse del mundo exterior, que tan poco le gustaba. La gente la veía como un "bicho raro" al que le gustaba la soledad. Y sí, era cierto, pero no era ningún "bicho raro". La diferencia era que ella prefería quedarse en casa o dar un paseo a ir de feista o a la discoteca. Simplemente.
Hoy vestía como la mayoría de los días, ropa cómoda ajustada a las formas de su cuerpo. Sostenía en sus manos un libro, con el que tanto le gustaba pasar las tardes, transitando las horas en no otra cosa que fuera leer. Es que a Clara le encantaba inundarse de páginas y más páginas. Su espíritu aventurero e imaginatico conseguía que nunca se cansaba de leer. Era una forma de evadirse del mundo exterior, que tan poco le gustaba. La gente la veía como un "bicho raro" al que le gustaba la soledad. Y sí, era cierto, pero no era ningún "bicho raro". La diferencia era que ella prefería quedarse en casa o dar un paseo a ir de feista o a la discoteca. Simplemente.








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