MADRID (Madrid)
CRUEL REALIDAD
30 Abril 2008 20:42
¡Candela!
Por la mañana es lo primero que se escucha, día a día al levantase una de la cama.
Lo siento, no me he presentado. Soy Candela Martín y tengo diecisiete años.
Todas las mañana voy a clases y por las tardes juego en un equipo de fútbol.
Un día al venir del colegio, algo deprimida y sin ganas de nada, me soltaron una mala noticia : la muerte de mi querido y fiel amigo” Ray”.
Ray era mi perro, lo tenía desde niña y de un día a otro había abandonado esta vida.
¡Qué cruel vida! ¿Por qué a él? Estas son las preguntas que se me vinieron a la mente en aquellos momentos de mi vida.
Salí corriendo a mi habitación y fui a buscarlo, no me lo creía.
Estuve dando vueltas al coco y nada, no me hacía a la idea de que ya no estaba y que jamás volvería.
Aquel día se me hizo eterno sin su agradable compañía.
Pasó el tiempo, y tuve que hacerme a la idea de estar sola sin su presencia y a su agradable bienvenida cada vez que volvía del colegio.
Así es la vida, sigues adelante y lo único que me quedaba eran aquellos recuerdos de mi perro.
Pero bueno, al fin y al cabo estaba contenta a pesar de eso, se acercaba mi cumpleaños.
Ese día lo anhelaba desde hacía meses: estar con mis amigas, abrir regalos… Lo único que me hacía feliz por aquel entonces.
Pero algo no salió del todo bien , como yo hubiese querido…
Por la mañana es lo primero que se escucha, día a día al levantase una de la cama.
Lo siento, no me he presentado. Soy Candela Martín y tengo diecisiete años.
Todas las mañana voy a clases y por las tardes juego en un equipo de fútbol.
Un día al venir del colegio, algo deprimida y sin ganas de nada, me soltaron una mala noticia : la muerte de mi querido y fiel amigo” Ray”.
Ray era mi perro, lo tenía desde niña y de un día a otro había abandonado esta vida.
¡Qué cruel vida! ¿Por qué a él? Estas son las preguntas que se me vinieron a la mente en aquellos momentos de mi vida.
Salí corriendo a mi habitación y fui a buscarlo, no me lo creía.
Estuve dando vueltas al coco y nada, no me hacía a la idea de que ya no estaba y que jamás volvería.
Aquel día se me hizo eterno sin su agradable compañía.
Pasó el tiempo, y tuve que hacerme a la idea de estar sola sin su presencia y a su agradable bienvenida cada vez que volvía del colegio.
Así es la vida, sigues adelante y lo único que me quedaba eran aquellos recuerdos de mi perro.
Pero bueno, al fin y al cabo estaba contenta a pesar de eso, se acercaba mi cumpleaños.
Ese día lo anhelaba desde hacía meses: estar con mis amigas, abrir regalos… Lo único que me hacía feliz por aquel entonces.
Pero algo no salió del todo bien , como yo hubiese querido…








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