TARRAGONA (Tarragona)
Sergio y yo
1 Mayo 2008 00:13
Era tarde, había sido un día muy agotador, sobretodo después de lo sucedido con Sergio. Es mi mejor amigo, o almenos lo era hacía un pocas horas.
Fue una de las tardes más largas de mi vida, repleta de sentimientos perdidos . Estaba en juego una amistad que perduraba des de inicios del instituto.
Aun recuerdo el primer día de clase, que el profesor Javier Ruiz nos puso juntos uno al lado de otro. Des de entonces, nunca nos separamos. Lo hacíamos casi todo juntos, como por ejemplo los trabajos de clase, hacer los deberes, y al tener mucha confianza nos explicábamos los secretos de cada uno.
Después de lo ocurrido en aquella tarde, no tenía ganas de hablar con nadie, era consciente de que había metido la pata pocos dias antes.
El día había empezado bien, como un día normal, la rutina, hasta que a las siete de la tarde como cada viernes quedamos los de siempre para hablar, y pasar el rato, después de toda una semana ajetreada.
Un tema dió al otro hasta que empezamos a hablar sobre la discoteca del sábado pasado. Sergio se extrañaba de que no hubiera visto a su novia y a mi durante las 4 horas que estuvimos allí.
Él me preguntó donde estube, y igual a ella, a Sandra. Yo le dije que lo pase en grande junto a unas amigas que había conocido justo aquel día, pero de repente, Pablo le dijó a Sergio, subiendo de tono:
- ¡Yo ví que estaban juntos!
Sergio me miró y se fue con su Yamaha TZR azul con cara de desolación.
Fue una de las tardes más largas de mi vida, repleta de sentimientos perdidos . Estaba en juego una amistad que perduraba des de inicios del instituto.
Aun recuerdo el primer día de clase, que el profesor Javier Ruiz nos puso juntos uno al lado de otro. Des de entonces, nunca nos separamos. Lo hacíamos casi todo juntos, como por ejemplo los trabajos de clase, hacer los deberes, y al tener mucha confianza nos explicábamos los secretos de cada uno.
Después de lo ocurrido en aquella tarde, no tenía ganas de hablar con nadie, era consciente de que había metido la pata pocos dias antes.
El día había empezado bien, como un día normal, la rutina, hasta que a las siete de la tarde como cada viernes quedamos los de siempre para hablar, y pasar el rato, después de toda una semana ajetreada.
Un tema dió al otro hasta que empezamos a hablar sobre la discoteca del sábado pasado. Sergio se extrañaba de que no hubiera visto a su novia y a mi durante las 4 horas que estuvimos allí.
Él me preguntó donde estube, y igual a ella, a Sandra. Yo le dije que lo pase en grande junto a unas amigas que había conocido justo aquel día, pero de repente, Pablo le dijó a Sergio, subiendo de tono:
- ¡Yo ví que estaban juntos!
Sergio me miró y se fue con su Yamaha TZR azul con cara de desolación.








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