MALAGA (Málaga)
la aventura en la montaña
2 Mayo 2008 00:26
Algunos esperaron cuatro años antes de repetir la experiencia. Otros habían fracasado varias veces en el intento debido al aguanoso clima que calaba hasta los huesos. Yo no sabía a lo que me iba a enfrentar y solo por referenciasconocía el itinerario de los próximos cinco días que prometía muchas ampollas.
Tres horas en furgoneta y Guarguallag nos esperaba con un consistente desayuno acompañado de amanecer, en tanto que internamente no dejaba de maldecir el frío pensando que a esa hora habría estado mejor en mi cama. Los siguientes veinticuatro kilómetros que nos separaban del primer campamento fueron de yermo paisaje, breves y mutuos interrogatorios entre expedicionarios, y lógicamente de sudor y cansancio.
Pronto el final del día, un raso Sangay se dejó ver entre las nubes del horizonte. A nuestro guía nativo Manuel le pareció un buen augurio ya que según él, pocas veces un clima como ese acompaña a estos viajes. Sin embargo la distancia del volcán nos indicaba lo tortuoso de la ruta hasta su cumbre.
Casi al anochecer y tras diez horas de caminata descendíamos al llano de Plazapamba donde pernoctamos después de devorar una de las mejores meriendas que he probado. A esas alturas de la andadura los nueve turistas y dos guías ya nos conocíamos, éramos camaradas y compartíamos anécdotas y bromas.
Pasada primera hora, desayunados, listos y motivados para continuar emprendimos la marcha internándonos ya en el Parque Nacional. Durante el periplo de ese día no dejé de preguntarme los motivos que inducen a una persona a decidir caminar tanto, remontando cien veces su estatura para descender otras cien y así por mil veces: quizás para probarse a sí misma?, poder ver lo que otros no han visto?, hacer deporte?, penitencia?, despecho?, o simple locura?
El trayecto nos llevó a transitar sobre largas aristas, subir empinadas cuestas, cruzar cristalinos ríos, y hasta observar fauna silvestre: una danta, un venado, una águila... El sol se mostró benévolo y solo apareció para brindar luz. La mama abuela Sangay Chime seguía mostrándose abierta y dispuesta a acogernos en su territorio, aunque no parecía acercarse ni un metro.
Agotados los diez y medio kilómetros entre campamentos llegamos a La Playa donde luego de armar carpas decidimos dejar nuestro cansancio en las gélidas aguas del riachuelo que la bañaba. El plan era cenar pronto, descansar unas horas y llegada medianoche emprender la peregrinación hacia la cima del volcán de Macas, y así fue.
Lastimosamente a los 4.570 m/snm, una persistente avalancha de piedra truncó nuestro objetivo de cumbre. La falta de nieve debido al buen clima que ponderábamos había provocado deslizamientos de roca. Tras resultar heridos Carlos y Mateo, y un momento de reflexión sobre la delicada situación, se impuso la ........
Tres horas en furgoneta y Guarguallag nos esperaba con un consistente desayuno acompañado de amanecer, en tanto que internamente no dejaba de maldecir el frío pensando que a esa hora habría estado mejor en mi cama. Los siguientes veinticuatro kilómetros que nos separaban del primer campamento fueron de yermo paisaje, breves y mutuos interrogatorios entre expedicionarios, y lógicamente de sudor y cansancio.
Pronto el final del día, un raso Sangay se dejó ver entre las nubes del horizonte. A nuestro guía nativo Manuel le pareció un buen augurio ya que según él, pocas veces un clima como ese acompaña a estos viajes. Sin embargo la distancia del volcán nos indicaba lo tortuoso de la ruta hasta su cumbre.
Casi al anochecer y tras diez horas de caminata descendíamos al llano de Plazapamba donde pernoctamos después de devorar una de las mejores meriendas que he probado. A esas alturas de la andadura los nueve turistas y dos guías ya nos conocíamos, éramos camaradas y compartíamos anécdotas y bromas.
Pasada primera hora, desayunados, listos y motivados para continuar emprendimos la marcha internándonos ya en el Parque Nacional. Durante el periplo de ese día no dejé de preguntarme los motivos que inducen a una persona a decidir caminar tanto, remontando cien veces su estatura para descender otras cien y así por mil veces: quizás para probarse a sí misma?, poder ver lo que otros no han visto?, hacer deporte?, penitencia?, despecho?, o simple locura?
El trayecto nos llevó a transitar sobre largas aristas, subir empinadas cuestas, cruzar cristalinos ríos, y hasta observar fauna silvestre: una danta, un venado, una águila... El sol se mostró benévolo y solo apareció para brindar luz. La mama abuela Sangay Chime seguía mostrándose abierta y dispuesta a acogernos en su territorio, aunque no parecía acercarse ni un metro.
Agotados los diez y medio kilómetros entre campamentos llegamos a La Playa donde luego de armar carpas decidimos dejar nuestro cansancio en las gélidas aguas del riachuelo que la bañaba. El plan era cenar pronto, descansar unas horas y llegada medianoche emprender la peregrinación hacia la cima del volcán de Macas, y así fue.
Lastimosamente a los 4.570 m/snm, una persistente avalancha de piedra truncó nuestro objetivo de cumbre. La falta de nieve debido al buen clima que ponderábamos había provocado deslizamientos de roca. Tras resultar heridos Carlos y Mateo, y un momento de reflexión sobre la delicada situación, se impuso la ........








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