SANTA COLOMA DE GRAMANET (Barcelona)
¿Y que importa lo que digan?
6 Mayo 2008 17:37
María era una chica de 26 años que vivía en Madrid y trabajaba en un hotel del centro, de mujer de la limpieza. Vivía con sus padres y su hijo en una casa muy pequeña, que con su mísero sueldo no podía mantener.
Por el hotel corría la noticia de que iba a venir a la ciudad un famoso político europeo y que se iba a alojar en el hotel.
María entró en una habitación para limpiarla, como de costumbre. Llevaba puestos los cascos y no escuchó el ruido de agua de la dicha que salía del baño y cuando entró se topó de frente con el famoso político de que tanto había oído hablar y que tanto había visto por la tele, pero como Dios lo trajo al mundo. ¡Era guapísimo! Muerta de la vergüenza, le pidió perdón mil veces y salió corriendo de la habitación.
María no sabía si era el destino o la mala suerte, pero siempre se encontraba con él en todas partes, y ella, avergonzada, agachaba la cabeza y se iba en otra dirección.
Alberto, que así se llamaba, la cogió un día por banda y le dijo:
- Hola, no sé porqué me evitas, pero después de lo del otro día, merezco una compensación, ¿no crees?
- Por favor, no se lo diga al director, fue sin querer, ¡lo juro! – dijo María aterrada.
- No, tranquila. ¿Que tal si me compensas acompañándome a cenar? ¿Que te parece hoy a las 20.30?
- Deacuerdo. – tartamudeó María, muy sorprendida.
Se puso su mejor vestido -aunque era un poco viejo y tenía alguna mancha- y se dirigió hacía el lugar donde habían quedado. Alberto la llevó al mejor restaurante de la zona y pidió la especialidad de la casa, que debía ser carísima y ella no podría permitírselo nunca.
Estuvieron hablando y riendo toda la noche, tenían mucha química, pero ella no pensaba que una chica como ella nunca podría estar con un chico como él.
Cuando llegaron al hotel, Alberto la invitó a pasar la noche con él y ella sin pensárselo un segundo, accedió.
Al día siguiente se despertó enredada entre sus brazos. Olía tan bien...
Se levantó y justo en ese momento pasaron el periódico por debajo de la puerta. En primera plana aparecía una foto gigante de Alberto y ella cenando y riendo y en letras grandes ponía:
“¿ALBERTO KCHISBIL CON UNA CUALQUIERA?”
Por el hotel corría la noticia de que iba a venir a la ciudad un famoso político europeo y que se iba a alojar en el hotel.
María entró en una habitación para limpiarla, como de costumbre. Llevaba puestos los cascos y no escuchó el ruido de agua de la dicha que salía del baño y cuando entró se topó de frente con el famoso político de que tanto había oído hablar y que tanto había visto por la tele, pero como Dios lo trajo al mundo. ¡Era guapísimo! Muerta de la vergüenza, le pidió perdón mil veces y salió corriendo de la habitación.
María no sabía si era el destino o la mala suerte, pero siempre se encontraba con él en todas partes, y ella, avergonzada, agachaba la cabeza y se iba en otra dirección.
Alberto, que así se llamaba, la cogió un día por banda y le dijo:
- Hola, no sé porqué me evitas, pero después de lo del otro día, merezco una compensación, ¿no crees?
- Por favor, no se lo diga al director, fue sin querer, ¡lo juro! – dijo María aterrada.
- No, tranquila. ¿Que tal si me compensas acompañándome a cenar? ¿Que te parece hoy a las 20.30?
- Deacuerdo. – tartamudeó María, muy sorprendida.
Se puso su mejor vestido -aunque era un poco viejo y tenía alguna mancha- y se dirigió hacía el lugar donde habían quedado. Alberto la llevó al mejor restaurante de la zona y pidió la especialidad de la casa, que debía ser carísima y ella no podría permitírselo nunca.
Estuvieron hablando y riendo toda la noche, tenían mucha química, pero ella no pensaba que una chica como ella nunca podría estar con un chico como él.
Cuando llegaron al hotel, Alberto la invitó a pasar la noche con él y ella sin pensárselo un segundo, accedió.
Al día siguiente se despertó enredada entre sus brazos. Olía tan bien...
Se levantó y justo en ese momento pasaron el periódico por debajo de la puerta. En primera plana aparecía una foto gigante de Alberto y ella cenando y riendo y en letras grandes ponía:
“¿ALBERTO KCHISBIL CON UNA CUALQUIERA?”
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