VILLAMURIEL DE CERRATO (Palencia)
Ojos de hielo
8 Mayo 2008 10:15
Ahora me encuentro en clase mirándolo, como atontada, hace un par de años que estudia en mi clase y no le he quitado el ojo desde entonces.
Él ignora esto totalmente mientras mira a la ventana con seca curiosidad, el sol le golpea la cara y se refleja en sus ojos azules...
Esta mañana hace viento, un leve viento que juega con sus negros mechones a su antojo, el viento me gusta, casi tanto como él.
Se llama John, tiene 17 años.
Nuestro primer encuentro fue dos años atras, entonces no imaginaba que alguien así pudiera existir.
Caminaba sola por la noche, volvía a casa despues de un largo día cuando algo entre las sombras me sobresaltó, cuando quise acercarme escuché una voz ahogada, sin aliento...
Me susurraba que me acercase y, no sé por qué, lo hice...
Unos ojos rojos resplandecían desde las sombras y me escrutaban con atención.
Algo tiró de mí y sentí un frío súbito que me congeló la sangre en las venas, me sentí forcejear y no fui capaz de liberarme de su mortal abrazo... Perdí la conciencia.
Cuando desperté me hallaba en una habitación oscura, tan solo iluminada por los escasos rayos de sol que entraban por las grietas de los tablones que tapaban las ventanas, a través de ellos las motas de polvo surcaban la luz dandome a entender que era un lugar antiguo.
Tenía el cuerpo entumecido, ya no sentía aquel frío.
Poco a poco fui reparando en detalles; Estaba amordazada y mis muñecas estaban llenas de sangre. Ahogué un grito y comencé a escuchar crujidos en el piso de abajo. Me hice la desmayada.
Sentí que la puerta se abría y alguien se acercaba poco a poco, mi respiración se agitó y no pude disimular por más tiempo, mis ojos se abrieron de par en par.
Unos ojos azules, fríos como el hielo, me miraban atentos analizando cada poro de mi piel...
Le miré con curiosidad, era pálido y tenía pinta de no haber dormido en años... A pesar de todo esto me encantaba.
Se alejó un poco y pude ver que estaba herido.
Rompió el tenso silencio con tres simples palabras.
-¿Como te encuentras?
Me descoloqué completamente, no era él quien me había hecho esto.
Emití un sonido apenas audible que intentaba significar que no muy bien.
Mientras curaba mis heridas pude ver que sus ojos resplandecían de un modo especial.
-¿Que.. Ocurre? - Conseguí balbucear.
-Nada.- Sus ojos volvieron a ser azules de nuevo.
Horas después recobré las fuerzas para ir al piso de abajo, mientras él había ido a buscar algo de comida.
Cuando llegué escaleras abajo mi aliento se cortó derrepente, había un cadáver en el salón.
Me acerqué y vi que tenía sangre en las manos y unos colmillos enormes, su tez era pálida como la de John pero no tenía pelo.
Me imaginé la forma en la que habría muerto cuando vi la estaca que había clavada en su pecho.
Siempre pensé que era demasiado fantástica, mi infancia trataba de leer cuentos y creerse historias inverosímiles, pero en aquel momento dudé que algo real le pudiese dar explicación lógica a lo que estaba viviendo, estaba rodeada de vampiros.
Él ignora esto totalmente mientras mira a la ventana con seca curiosidad, el sol le golpea la cara y se refleja en sus ojos azules...
Esta mañana hace viento, un leve viento que juega con sus negros mechones a su antojo, el viento me gusta, casi tanto como él.
Se llama John, tiene 17 años.
Nuestro primer encuentro fue dos años atras, entonces no imaginaba que alguien así pudiera existir.
Caminaba sola por la noche, volvía a casa despues de un largo día cuando algo entre las sombras me sobresaltó, cuando quise acercarme escuché una voz ahogada, sin aliento...
Me susurraba que me acercase y, no sé por qué, lo hice...
Unos ojos rojos resplandecían desde las sombras y me escrutaban con atención.
Algo tiró de mí y sentí un frío súbito que me congeló la sangre en las venas, me sentí forcejear y no fui capaz de liberarme de su mortal abrazo... Perdí la conciencia.
Cuando desperté me hallaba en una habitación oscura, tan solo iluminada por los escasos rayos de sol que entraban por las grietas de los tablones que tapaban las ventanas, a través de ellos las motas de polvo surcaban la luz dandome a entender que era un lugar antiguo.
Tenía el cuerpo entumecido, ya no sentía aquel frío.
Poco a poco fui reparando en detalles; Estaba amordazada y mis muñecas estaban llenas de sangre. Ahogué un grito y comencé a escuchar crujidos en el piso de abajo. Me hice la desmayada.
Sentí que la puerta se abría y alguien se acercaba poco a poco, mi respiración se agitó y no pude disimular por más tiempo, mis ojos se abrieron de par en par.
Unos ojos azules, fríos como el hielo, me miraban atentos analizando cada poro de mi piel...
Le miré con curiosidad, era pálido y tenía pinta de no haber dormido en años... A pesar de todo esto me encantaba.
Se alejó un poco y pude ver que estaba herido.
Rompió el tenso silencio con tres simples palabras.
-¿Como te encuentras?
Me descoloqué completamente, no era él quien me había hecho esto.
Emití un sonido apenas audible que intentaba significar que no muy bien.
Mientras curaba mis heridas pude ver que sus ojos resplandecían de un modo especial.
-¿Que.. Ocurre? - Conseguí balbucear.
-Nada.- Sus ojos volvieron a ser azules de nuevo.
Horas después recobré las fuerzas para ir al piso de abajo, mientras él había ido a buscar algo de comida.
Cuando llegué escaleras abajo mi aliento se cortó derrepente, había un cadáver en el salón.
Me acerqué y vi que tenía sangre en las manos y unos colmillos enormes, su tez era pálida como la de John pero no tenía pelo.
Me imaginé la forma en la que habría muerto cuando vi la estaca que había clavada en su pecho.
Siempre pensé que era demasiado fantástica, mi infancia trataba de leer cuentos y creerse historias inverosímiles, pero en aquel momento dudé que algo real le pudiese dar explicación lógica a lo que estaba viviendo, estaba rodeada de vampiros.








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