VILLAMURIEL DE CERRATO (Palencia)
De rebajas
8 Mayo 2008 10:17
Eran las tres y media de la tarde cuando me sonó el "bip-bip" de que me había llegado un mensaje al móvil. Era mi amiga Rosa preguntándome si quería ir de rebajas con ella. Rosa era la típica amiga que te copia todo: si yo querías una falda muy corta, ella era la primera en comprársela; si yo quería una camiseta escotada y provocativa, ella se la compraba también y si yo quería ligar con Alfredo ella también...lo intentaba. Había quedado con él para cenar al día siguiente y yo quería un bolso verde. Dudé un poco el ir con Rosa de compras, pero al final terminé aceptando. Contesté al mensaje y en seguida recibí otro diciendo que quedábamos a las cinco de la tarde en la puerta del "Mara's Shop".
Yo como siempre llegué puntual, pero mi amiga Rosa, como era habitual en ella, llegaba tarde a nuestra cita. Me quedé esperándola en la puerta de la tienda durante quince minutos y Rosa no aparecía por ningún lado. Estaba lloviendo a mares y hacía un frío terrible, así que decidí entrar en la tienda porque, después de todo, estaba a menos de un paso del paraíso de la ropa, el calzado y los complementos. Y si Rosa no la encontraba, que se aguantase, ya que era la que llegaba tarde. Así ella podría comprarse el bolso sin el peligro de que su amiga Rosa la copiase.
Dio varias vueltas por la tienda viendo ropa y, entonces, lo vio. Un pecioso bolso en lo alto de una estantería. Era grande, suave, brillante y, sobre todo, verde. Fui rápidamente hacia el estante y cuando estaba a punto de alcanzarlo, una mano se cruzó en mi camino. Era Rosa.
- " ¡Rosa, dame ese bolso! "
- " No, ¡lo tengo yo y no te lo voy a dar! "
- " Yo lo ví primero y además lo necesito para mi cita de mañana. "
- " Me da igual, me gusta este bolso y no lo voy a soltar. "
De repente, oímos una voz suave y masculina detrás nuestro.
- " ¿Puedo ayudarlas en algo, señoritas? "
- " Sí, yo he visto este bolso y mi amiga me lo ha arrebatado. "
- " Si quiere puedo ir al almacén a ver si queda alguno más. Si quiere puede pasarse mañana a última hora y resolvemos su problema."
De repente me acordé de mi cena con Alfredo.
- " Lo siento muchísimo pero mañana tengo una cena y no voy a poder venir. "
- " Bueno, por si acaso cambias de opinión, te doy mi tarjeta. " Y el chico me sonrió con cariño y me guiñó un ojo con cuidado de que no le viera mi amiga.
La leí con cuidado. El chico se llamaba Álvaro. Cuando levanté la cabeza para darle las gracias, Álvaro ya no estaba allí. Di la vuelta a la tarjeta y vi que en la parte de atrás Álvaro había escrito con una letra muy agradable una frase que decía: " Suspende tu cita "
Yo como siempre llegué puntual, pero mi amiga Rosa, como era habitual en ella, llegaba tarde a nuestra cita. Me quedé esperándola en la puerta de la tienda durante quince minutos y Rosa no aparecía por ningún lado. Estaba lloviendo a mares y hacía un frío terrible, así que decidí entrar en la tienda porque, después de todo, estaba a menos de un paso del paraíso de la ropa, el calzado y los complementos. Y si Rosa no la encontraba, que se aguantase, ya que era la que llegaba tarde. Así ella podría comprarse el bolso sin el peligro de que su amiga Rosa la copiase.
Dio varias vueltas por la tienda viendo ropa y, entonces, lo vio. Un pecioso bolso en lo alto de una estantería. Era grande, suave, brillante y, sobre todo, verde. Fui rápidamente hacia el estante y cuando estaba a punto de alcanzarlo, una mano se cruzó en mi camino. Era Rosa.
- " ¡Rosa, dame ese bolso! "
- " No, ¡lo tengo yo y no te lo voy a dar! "
- " Yo lo ví primero y además lo necesito para mi cita de mañana. "
- " Me da igual, me gusta este bolso y no lo voy a soltar. "
De repente, oímos una voz suave y masculina detrás nuestro.
- " ¿Puedo ayudarlas en algo, señoritas? "
- " Sí, yo he visto este bolso y mi amiga me lo ha arrebatado. "
- " Si quiere puedo ir al almacén a ver si queda alguno más. Si quiere puede pasarse mañana a última hora y resolvemos su problema."
De repente me acordé de mi cena con Alfredo.
- " Lo siento muchísimo pero mañana tengo una cena y no voy a poder venir. "
- " Bueno, por si acaso cambias de opinión, te doy mi tarjeta. " Y el chico me sonrió con cariño y me guiñó un ojo con cuidado de que no le viera mi amiga.
La leí con cuidado. El chico se llamaba Álvaro. Cuando levanté la cabeza para darle las gracias, Álvaro ya no estaba allí. Di la vuelta a la tarjeta y vi que en la parte de atrás Álvaro había escrito con una letra muy agradable una frase que decía: " Suspende tu cita "








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