ALCORCON (Madrid)
Mi historia
8 Mayo 2008 22:06
Al igual que las grandes figuras, tenemos una historia, que se escribe continuamente, a cada paso que damos. No somos los autores de nuestros relatos, puesto que todas están entrelazadas y las escribimos en conjunto. Pero ninguna, tan fascinante como las que conocemos, aquellas que leíamos en la cama. Desearíamos saber que pese a las adversidades, nuestras historias acaban como aquellas, llenas de felicidad. Pero no es así, nuestros relatos, plagados del mal que nosotros mismos engendramos, conscientes o inconscientemente, a los demás, nos imponemos y causamos dolor y al final siempre acabamos recibiéndolo.
Esta es mi historia, no importa quien sea, o como soy, lo que importa es lo que pienso y hago. Ante mis propios ojos, he visto y he sentido el dolor, el sufrimiento, por el mero hecho de ser diferente, me aislaba y me aislaban, pues sus infantiles bromas de la "edad", no entraban en lo que yo considero una persona normal, responsable y madura. Estaba harto, de sufrir humillaciones, de que mis fallos, fuesen su entretenimiento, día y noche me preguntaba, ¿Por que yo he de sufrir? ¿Por que yo, que ningún mal he causado? ¿Por que mi vida no es como aquellos maravillosos relatos?, aquellos en los que sus héroes, caían y se levantaban, aquellos que se vengaban del mal, del odio, del dolor y alcanzaban la gloria y el recuerdo de su historia y de sus andanzas... Yo en cambio, he de sufrir, imponente, el mal de la sociedad.
Al final comprendí, no hay mayor mal que la venganza, que mi fuerza estaba en mi bien, en mis obras, que los perdonara y me compadezca de ellos, pues ellos mismos se han forjado su destino, su mal se volverá contra ellos y caerán al abismo, se arrepentirán, te suplicaran, les tenderas la mano, abierta, pues tu, no eres como ellos.
Esta es mi historia, no importa quien sea, o como soy, lo que importa es lo que pienso y hago. Ante mis propios ojos, he visto y he sentido el dolor, el sufrimiento, por el mero hecho de ser diferente, me aislaba y me aislaban, pues sus infantiles bromas de la "edad", no entraban en lo que yo considero una persona normal, responsable y madura. Estaba harto, de sufrir humillaciones, de que mis fallos, fuesen su entretenimiento, día y noche me preguntaba, ¿Por que yo he de sufrir? ¿Por que yo, que ningún mal he causado? ¿Por que mi vida no es como aquellos maravillosos relatos?, aquellos en los que sus héroes, caían y se levantaban, aquellos que se vengaban del mal, del odio, del dolor y alcanzaban la gloria y el recuerdo de su historia y de sus andanzas... Yo en cambio, he de sufrir, imponente, el mal de la sociedad.
Al final comprendí, no hay mayor mal que la venganza, que mi fuerza estaba en mi bien, en mis obras, que los perdonara y me compadezca de ellos, pues ellos mismos se han forjado su destino, su mal se volverá contra ellos y caerán al abismo, se arrepentirán, te suplicaran, les tenderas la mano, abierta, pues tu, no eres como ellos.
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