José Antonio Hernández Cano
IES POETA JULIAN ANDUGAR
SANTOMERA (Murcia)

EL PRIMER MINISTRO

20 Mayo 2008 18:35
Era una noche lluviosa. El primer ministro de España, Don Francisco García, estaba sentado en el despacho de su oficina, junto al fuego, preparando su discurso para la conferencia política, que tendría lugar dentro de dos días. Estaba muy inquieto, no paraba de coger una pequeña figura con forma de león que tenía en la mesa.

El reloj ya marcaba la una y media, cuando su secretario, Martín, entró en el despacho y dijo:

-Señor, yo ya me voy, pues, ya es muy tarde y he terminado mi trabajo.

-Muy bien. Yo me quedaré un poco más para terminar mi discurso. ¡Qué pase buena noche! Dijo el primer ministro. Y tras decir esto, volvió a fijar su mirada en el ordenador.

El reloj sonó de nuevo. Ahora marcaba las dos en punto. A Don Francisco García, se le cerraban los ojos de lo cansado que estaba. No había terminado su discurso, y solo faltaban dos días para la conferencia. No quedaba nadie en el edificio salvo él. A sí que tras quedarse mirando, un buen rato, una foto que tenía encima de la mesa, decidió irse a casa, y terminar su discurso al día siguiente. Pasó una noche muy mala, pues todo el tiempo estuvo pensando en la conferencia y en el dichoso discurso.

Al día siguiente, llegó a la oficina, entró en su despacho y se sentó. Su secretario, Martín, le trajo un café al ver lo cansado que estaba. El primer ministro, se lo tomó y encendió el ordenador para terminar con su discurso. No tenía mucho tiempo para ello, pues tenía una reunión muy importante y no podía ausentare.

Pasado un tiempo, Don Francisco lo había terminado. Estaba contento por el trabajo conseguido. Era un buen discurso, uno de los mejores que había hecho nunca. Llamó a su secretario y le encargó que él se lo llevara a la conferencia, pues él iba a estar muy ocupado y no podía llevarlo encima. De este modo, su secretario aceptó y el primer ministro se fue a la reunión.

Era el día de la conferencia. Todo estaba preparado. Don Francisco García había llegado una hora antes acompañado por su familia. Estaba muy nervioso. La conferencia estaba a punto de comenzar, pero tenía la sensación de que se le olvidaba algo. En efecto, no tenía el discurso, y solo faltaban cinco minutos para que comenzase. Pero, ¿dónde demonios estaba su secretario Martín con su discurso?
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Tags Tags: politica

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