BOLAÑOS DE CALATRAVA (Ciudad Real)
¡Larga vida al rey!
28 Mayo 2008 23:54
Cuentan de una historia de reyes, sin malvadas hechiceras que envenenan manzanas ni princesas que esperan en palacio a su príncipe azul, que ocurrió hace tiempo en una villa cercana. Una fría mañana de invierno se encontraba un mendigo pidiendo su habitual limosna. Tiritaba de frío, pues sus trapajosas ropas ya estaban gastadas por el tiempo. Pasaban por delante nobles que, con mirada superficial, no dejaban ganancia alguna. Dando el reloj doce campanadas, pasó un lujoso carruaje por la esquina del mendigo y, ante su sorpresa, se paró delante suya. La sorpresa aumentó aún más cuando del carruaje bajó el rey y la reina. El rey se quedó mirándole apenado y le ordenó que subir al carruaje. El mendigo cumplió la orden. Durante el largo camino, el mendigo no paró de pensar el lugar adonde se dirigían. Se imaginaba un palacio con decenas de sirvientes cumpliendo los deseos del rey. Pero no fue así, llegaron a un campo solitario. Solo se oía el movimiento del viento. Caminaron durante un buen rato hasta vislumbrar una pequeña casita. Allí no había exquisitos manjares, pero había comida suficiente para saciar el hambre del pobre mendigo. El pordiosero comío, se lavo y cambió sus ropas. Finalmente, el mendigo se digno ha hacer la pregunta que tantas vueltas daba en su cabeza:
- Señor... ¿Por qué me han dado ustedes todo esto?
El rey le dió unas cuantas monedas y salió fuera. Montó en su carruaje con la reina, y se marchó. Pero muy pronto el mendigo entendería porque le habían dando tan buena recompensa...
- Señor... ¿Por qué me han dado ustedes todo esto?
El rey le dió unas cuantas monedas y salió fuera. Montó en su carruaje con la reina, y se marchó. Pero muy pronto el mendigo entendería porque le habían dando tan buena recompensa...








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