GUISSONA (Lleida)
Lo inesperado
30 Mayo 2008 12:04
Aquella noche hacía mucho frío. Estaba sentado en el sillón de la sala de estar y mirando a través de la ventana, vi a mi vecino salir de casa. Me pareció muy extraño ya que ése era de esos tipos de personas que nunca salía de casa, y menos de noche. Mi mujer había salido con unas amigas al cine y, como estaba sólo en casa, decidí seguirlo.
Cogí mi chaqueta, las llaves del coche y las de casa, entonces sólo me faltaba la cartera por si a caso había algún imprevisto. Fui corriendo hacia al coche porque Yoshua, así se llamaba mi vecino, ya había doblado la esquina de la calle. Seguí su trayectoria, y unos segundos después ya lo había atrapado, aunque me situé 100 metros detrás de él y, para que no se diera cuenta de todo, apagué los faros. Ese tipo conducía con precaución, la cual cosa era intrigante y a la vez sospechosa. A medida de que iba conduciendo me daba cuenta de que íbamos hacia el polígono industrial. ¿Qué estaría tramando Yoshua? Yo ya estaba perdiendo la paciencia cuando su coche entró en un garaje. ¿Y ahora qué? Aparqué del coche a unos 50 metros más abajo, me bajé y cuidadosamente me acerqué a la puerta. No se escuchaba ni un ruido. "No tenía que haber venido" pensaba. Justo cuando iba a abandonar oí un disparo. No, no podía irme, aquí había algo. De repente me di cuenta que a mi derecha, justo a la esquina del edificio había una escalera de hierro que subía al tejado. Mientras estaba subiendo y, por cierto, me mareaba por el vértigo; la puerta del garaje se abrió. Me temblaba todo. ¿Me descubrirían? No, la puerta se había vuelto a cerrar. Cuando estuve en el tejado de esa nave, vi una ventana que daba a un tipo de salón. Había cuatro tipos, aun que mejor diríamos tres. El tipo que estaba tumbado al suelo debió ser la consecuencia del disparo que oí anteriormente. Empezaron a discutir, cuando Yoshua...
Cogí mi chaqueta, las llaves del coche y las de casa, entonces sólo me faltaba la cartera por si a caso había algún imprevisto. Fui corriendo hacia al coche porque Yoshua, así se llamaba mi vecino, ya había doblado la esquina de la calle. Seguí su trayectoria, y unos segundos después ya lo había atrapado, aunque me situé 100 metros detrás de él y, para que no se diera cuenta de todo, apagué los faros. Ese tipo conducía con precaución, la cual cosa era intrigante y a la vez sospechosa. A medida de que iba conduciendo me daba cuenta de que íbamos hacia el polígono industrial. ¿Qué estaría tramando Yoshua? Yo ya estaba perdiendo la paciencia cuando su coche entró en un garaje. ¿Y ahora qué? Aparqué del coche a unos 50 metros más abajo, me bajé y cuidadosamente me acerqué a la puerta. No se escuchaba ni un ruido. "No tenía que haber venido" pensaba. Justo cuando iba a abandonar oí un disparo. No, no podía irme, aquí había algo. De repente me di cuenta que a mi derecha, justo a la esquina del edificio había una escalera de hierro que subía al tejado. Mientras estaba subiendo y, por cierto, me mareaba por el vértigo; la puerta del garaje se abrió. Me temblaba todo. ¿Me descubrirían? No, la puerta se había vuelto a cerrar. Cuando estuve en el tejado de esa nave, vi una ventana que daba a un tipo de salón. Había cuatro tipos, aun que mejor diríamos tres. El tipo que estaba tumbado al suelo debió ser la consecuencia del disparo que oí anteriormente. Empezaron a discutir, cuando Yoshua...








Tags:


